Es el siglo del baloncesto español, no hay duda. El deporte de la canasta ha explotado definitivamente en nuestro país, y la última muestra ha sido el oro logrado en el Eurobasket por la selección femenina este domingo en la República Checa tras aplastar a un poderoso rival como Francia. Ningún país europeo ha logrado tantas medallas como España en estos años ni en la categoría masculina ni en la femenina.

Los datos son demoledores tanto en el equipo de hombres como, sobre todo, en el de mujeres. El siglo pasado, los chicos cosecharon seis medallas, mientras que desde el año 2000, llevan ya 11. Más contundente es el caso de las chicas, que solo habían ganado una presea en los distintos torneos internaciones, mientras que desde el comienzo del siglo XXI han logrado nada menos que 11.

Dos ciclos ganadores

En el caso del basket femenino, se han producido dos ciclos ganadores que tienen poca relación el uno con el otro en cuanto a nombres. La incorporación de la mujer al deporte de élite fue más tardía, pero lo ha hecho con la misma o mayor brillantes que los hombres. El oro europeo logrado en 1993, con Blanca Suárez al frente y jugadoras como Betty Cebrián o Marina Ferragut, era el único éxito cosechado hasta ahora por un equipo que ahora se esté pegando un atracón.

Los éxitos comenzaron recién arrancado el siglo XXI con aquella quinta comandada por Amaya Valdemoro que dio varias medallas de bronce (2001, 2003, 2005 y 2009) y una de plata (2007) continentales. Prácticamente una década estuvieron sin bajarse del podio.

La generación de Valdemoro y Laia Palau, la única superviviente, coincidió unos años con la nueva que venía pisando fuerte, con Alba Torrens y Sancho Lyttle como figuras estelares, y la mezcla hizo que se pesara de los éxitos europeos al siguiente paso, el de las medallas en Mundiales, Juegos Olímpicos... y al de ganar títulos.

El bronce mundialista precedió al único tropiezo de esta quinta, cuando una eliminación en la fase de grupos en el Europeo de 2011 les dejó no solo sin medalla, sino también sin acudir a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. La decepción se convirtió en desafío, y la llegada al banquillo de Lucas Mondelo supuso el despegue definitivo del equipo español. En 2013 se logró la segunda victoria en un Eurobasket ganando a Francia, la gran favorita, en su casa. Después llegó la plata mundialista de 2014, solo cayendo ante la infranqueable selección de Estados Unidos. El bronce continental de 2015 supo a poco, pero se compensó con la plata olímpica en 2016, otra vez solo con derrota ante el equipo estadounidense, y para continuar el ciclo ganador, llegó el domingo el oro europeo.

La generación de oro

Todo cambió para el equipo masculino con la llegada de los juniors de oro, aquella generación que prometía comerse el mundo y que lo ha devorado. Raúl López y Navarro debutaron en Sídney 2000, y Pau Gasol lo hizo en 2001, con un bronce europeo.

Después llegaron otros como Felipe Reyes y José Manuel Calderón, que se unieron a grandes jugadores como Jorge Garbajosa. Y más tarde se incorporaron piezas clave como Rudy Fernández, Marc Gasol, Ricky Rubio o Sergio Rodríguez.

Las medallas cayeron una detrás de otro, y España ha sido la gran dominadora desde entonces del baloncesto europeo. Once medallas ha logrado este siglo la ÑBA, seguida de lejos tanto en número como en importancia de Lituania (7) o Francia (6).

Antes, se recordaba como una proeza la plata olímpica lograda en los Juegos de 1984 en Los Angeles, mientras que los Gasol y compañía han jugado otras dos finales en unos Juegos, plantando cara en las dos ocasiones a los estelares equipos norteamericanos.

Además de esas dos platas olímpicas, esta generación logró un bronce en Río 2016, tres títulos europeos (2009, 2011 y 2015), dos platas y dos bronces continentales y, la guinda del pastel, la victoria en el Mundial de Japón en 2006 ante Grecia.

El reto ahora para los de Scariolo es revalidar el oro que lograron en 2015 en el Eurobasket que da comienzo el 31 de agosto. Mientras, España es, hoy en día, campeona de Europa tanto en la categoría masculina como en la femenina. Impresionante.