Una vez más, y ya van unas cuantas, el fútbol de categorías inferiores vuelve a dar malas noticias por culpa de los están fuera del terreno de juego, los padres.

El último episodio tuvo lugar precisamente durante el Día del Padre, cuando un partido entre niños de 12 y 13 años de la Unión Deportiva Alaró y el Collerense acabó en una batalla campal, con agarrones, puñetazos y patadas por doquier.

El origen de la discusión estuvo en el césped, con una entrada que enfrenó a dos jugadores rivales. Del enfrentamiento a la 'batalla', apenas hubo segundos: los padres entraron al campo y comenzó una pelea que también se trasladó a la grada y dejó varios heridos.

Ni los gritos de varias madres por el 'espectáculo' que estaban dando los padres consiguió parar la pelea. "¡Por favor que hay niños!", se escucha decir varias veces a una madre.

Al final fue la policía quién consiguió, varios minutos después, restaurar el orden.

Indignación

La pelea de padres ha causado indignación en las instituciones públicas y la Federación de Fútbol de las Islas Baleares (FFIB), cuyo presidente, Miquel Bestard, ha declarado que "esa gente no tiene derecho a estar en un recinto deportivo".

"Le han hecho un daño enorme a la comunidad, a sus hijos y al fútbol", ha afirmado Bestard sobre la pelea que tuvo lugar ayer, domingo, entre padres con ocasión de un partido de infantiles en la localidad mallorquina de Alaró, por la que se han presentado tres denuncias ante la Guardia Civil.

El vicepresidente del Govern balear, Biel Barceló, ha lamentado la pelea y ha afirmado que "los padres dieron una imagen lamentable", por lo que espera que la Federación de Fútbol tome medidas.

"Esperemos que se adopten las medidas oportunas, tanto por aparte del ayuntamiento como de las Fuerzas de Seguridad y de la Federación de Fútbol", ha añadido.

En un comunicado, el Consell de Mallorca ha lamentado estos incidentes, ha expresado su "rechazo y condena más firme" hacia la violencia y ha defendido los valores del deporte.

El Comité Antiviolencia de la FFIB se reunirá esta tarde, según ha anunciado Bestard, para tomar cartas en el asunto.

Bestard ha añadido que la violencia en el deporte no es una cuestión que afecta solo al fútbol y ha calificado de "aislado" otro incidente registrado hace pocos días en Mallorca, cuando el joven árbitro Marc Prats fue agredido por un aficionado al finalizar el partido entre el Llucmajor y el Baleares Sin Fronteras.

Denuncia al Tribunal Superior

Por su parte, la Comisión Antiviolencia de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares (FFIB) ha acordado denunciar ante el Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJB) la pelea multitudinaria.

Según el acuerdo adoptado tras una reunión de urgencia, la Comisión Antiviolencia, presidida por Llorenç Salvá, también estudiará la posibilidad de personarse en el procedimiento judicial penal o administrativo abierto como consecuencia de los hechos, señala un comunicado.

Asimismo, informará de los incidentes ocurridos a la Delegación de Gobierno de Baleares y abrirá "un periodo de análisis" con el objetivo de proponer medidas de carácter preventivo para erradicar la violencia en el fútbol, así como el racismo y la xenofobia.