Juan Antonio Samaranch, vicepresidente del COI, dijo que este organismo será "muy flexible" en el futuro para que países de distinto nivel económico puedan organizar los Juegos, con un único punto "innegociable": la calidad de las sedes de competición.

"Lo único innegociable es que los deportistas tengan unas instalaciones con buenas condiciones, las mejores del mundo, para competir y lograr los mejores resultados. A todo lo demás nos podemos adaptar", dijo tras la conclusión de los Juegos de Río.

Así se refirió el dirigente español a la manera en que el desarrollo de los Juegos de Río puede influir en la concesión de futuras sedes olímpicas. El año próximo se elegirán en Lima los Juegos de 2024 entre cuatro candidatas: Roma, París, Budapest y Los Ángeles.

Samaranch dijo que, aparte de unas buenas instalaciones deportivas, hay "otros mínimos" para garantizar la viabilidad de unos Juegos, como que "las imágenes lleguen a todos los rincones del mundo", pero el objetivo general del COI es que cada edición deje "un legado de buenos recuerdos, buenas infraestructuras y alegría allí donde se celebren".

"Tenemos que ser capaces de adaptarnos a la realidad"

A juicio de Samaranch, que en vísperas de los Juegos fue elegido vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Río 2016 ha sido "un éxito". "En varios sentidos. Sobre todo en la competición, con actuaciones inolvidables de los mejores deportistas del mundo y momentos muy emotivos, como la despedida de Michael Phelps o la participación de los atletas refugiados", indicó.

"Pero también han sido un éxito para Brasil, una sociedad", dijo, "que está sufriendo mucho". "Cuando nos vayamos todos, aquí quedará un legado muy importante en infraestructuras, pero también un legado moral", consideró.

Cuando concedimos los Juegos a Río el país estaba en pleno auge""Los Juegos van a ser una piedra muy importante en la que Brasil podrá apoyarse de cara al futuro", afirmó Samaranch, quien aseguró que a los responsables olímpicos les había "impactado mucho" ver las consecuencias de la crisis económica y política en Brasil y cómo el país se implicaba no obstante en la organización de los Juegos.

"Cuando concedimos los Juegos a Río", recordó, "el país estaba en pleno auge. Pero ha tenido que ejecutarlos en un ambiente muy distinto. Hemos sido muy flexibles para adaptarnos". "Tenemos que ser siempre capaces de adaptarnos a la realidad de los países que van a organizar los Juegos", insistió.