El técnico del Real Madrid, Zinedine Zidane, ha revelado que cuando era jugador solía decirse a sí mismo que "jamás sería entrenador", pero que ahora le encanta su labor pese a la "exigencia altísima" que se respira en el club blanco, donde "los títulos quedan rápidamente en el pasado".

"Cuando era jugador me decía que jamás sería entrenador. Tras mi retirada me dediqué a otras cosas y, aunque siempre estuve dentro del fútbol y del Real Madrid, me di cuenta que el lugar donde realmente quería estar era en la cancha. Y así, empecé a prepararme para convertirme en entrenador. Ahora es lo que más me gusta", reflexionó Zidane en una entrevista a 'fifa.com' que recoge Europa Press.

Repasando sus 14 meses al frente del Real Madrid, el francés reconoció que desde el primer momento sabía que "la exigencia era altísima", al tiempo que dijo ser "consciente de que haber ganado la Champions en el primer año fue algo extraordinario".

"Pero ahora estamos luchando por repetir y también por ganar el título de liga. Es lo que pasa con el fútbol, no se detiene nunca. Los títulos quedan rápidamente en el pasado y siempre hay que confirmar", aclaró, antes de comparar la labor de jugador con la de entrenador.

"Como jugador sólo te preocupas de ti mismo, de lo que haces en el terreno de juego, pero no demasiado del resto del equipo. Como entrenador, en cambio, tienes que ocuparte de todo el grupo, de 24 jugadores, y no sólo de ellos, sino de lo que pasa alrededor de un partido de principio a fin. La mejor muestra de la mayor dificultad es que, como técnico, la cantidad de horas que dedicas al día al fútbol es mucho mayor", explicó.

Preguntado por los mayores obstáculos que ha encontrado como entrenador, Zidane apunto que "no hay nada en particular". "Cuando fui elegido para dirigir al Real Madrid sabía que la tarea iba a ser realmente difícil. Había sido técnico del segundo equipo del club, pero tenía clarísimo que estaba pasando a una dimensión completamente distinta. Eso sí, me sentía preparado porque conocía la casa. Tras 15 años en el club sabía lo que significaba ese vestuario y el club en general", recalcó.

En este sentido, añadió que "lo que restaba era trabajo y más trabajo", ya que "más allá del talento, siempre hay que estar dispuesto a trabajar". "Sin trabajo no se puede hacer nada", subrayó, añadiendo que "ahí están los resultados".