La infanta Cristina de Borbón, acusada en el juicio Nóos, ha negado este jueves ante el tribunal toda participación activa, decisión o gasto de dinero en Aizoon, la sociedad que compartió al 50% con su marido y en relación a la que está acusada de cooperar en dos delitos fiscales. La hermana del rey ha hablado durante menos de media hora y solo ha contestado a su abogado.

La acusada le ha dicho a su letrado Pablo Molins que fue su marido quien le pidió "por confianza" que participara en Aizoon. Esta empresa, ha relatado, se constituyó para "canalizar" los honorarios de Urdangarin, que era quien "tomaba las decisiones, asesorado por su asesor fiscal (Miguel Tejeiro)". A ella, ha confirmado, la aconsejó al respecto su exsecretario Carlos García Revenga, que a su vez preguntaba al asesor fiscal Federico Rubio.

Nunca recibió "un reproche" de la Casa del Rey por su participación en Aizoon, ha explicado, y esta tampoco le pidió que hiciera de "escudo fiscal", tal y como aseguró en su día un notario. Su única participación se limitó, precisamente, a acudir a una notaría en 2003 para la constitución de la sociedad y firmar "en presencia" del exduque de Palma.

Por lo demás, "nunca" asistió "a ninguna junta de Aizoon", ha detallado la hermana del rey, que sí ha admitido que firmaba las actas de esas juntas a las que no iba "por la confianza en su marido".

"¿En qué personas confiaba usted entonces?", le ha preguntado el letrado. "En mi marido, en José Manuel Romero, Carlos García Revenga, Federico Rubio, compañeros de trabajo y en el asesor fiscal de mi marido, pero ahora ya no confío en él", ha apostillado. Pese a esta afirmación, cuando la infanta ha declarado confiar "plenamente" en su marido y en su "inocencia", también ha dicho que estaba convencida "de que ha estado bien asesorado".

"No tenía firma ni poderes"

La acusada ha dicho desconocer los ingresos y gastos de Aizoon "de ningún año" y ha negado tener "firma o poderes" en la empresa. Sobre la tarjeta visa a su nombre, ha confirmado que nunca la tuvo en su poder, ni siquiera el "pin" para utilizarla. La infanta ha relatado que no recibía los extractos bancarios de Aizoon y que nunca ha sido consciente de que se cargaran gastos personales a esta tarjeta y la empresa.

Asimismo, ha explicado que no le dio nunca órdenes a la secretaria de su marido, Julita Cuquerella, "ni a nadie". Sobre los empleados del servicio doméstico, ha concretado que los elegían ella y su marido y que después eran Iñaki Urdangarin y sus asesores, los hermanos Tejeiro, los que decidían cómo se hacía la contratación. Pero "rotundamente no" se les pagaba en metálico, por lo que se ha desvinculado de los empleados fantasma.

La infanta ha negado haber trabajado para Aizoon e, incluso, hablar de la actividad de esta sociedad con su marido: "No era un tema que me interesara hablar con él". Sí ha reconocido que ahora tiene una cuenta bancaria en Suiza —reside allí—, pero ha afirmado que ni ella ni su marido han tenido nunca cuentas en paraísos fiscales. Todos los gastos de carácter personal que se han mostrado en el proceso, como los de viajes familiares, entre otros, se los atribuye a él. Pero ha dicho que confía "en su inocencia".

¿Tiene usted especiales conocimientos contables o fiscales?", han sido una de las primeras preguntas de su abogado. "No, ninguno", ha contestado. Cristina de Borbón ha confirmado nada más empezar que su marido se encargaba de las gestiones económicas de la familia y que ella, al tener cuatro hijos pequeños, "coordinaba la agenda" de todos, al margen de sus trabajos correspondientes.

Las preguntas de Manos Limpias

La hermana del rey ha rechazado contestar a las preguntas de la abogada de Manos Limpias, la única parte que ha formulado acusación y que pide para ella ocho años de prisión como presunta cooperadora de dos delitos fiscales. Ninguna acusación o defensa ha querido preguntarle nada, aunque ella ya había manifestado que no iba a contestar más que a su abogado.

La presidenta del tribunal ha llamado la atención a la letrada Virginia López -que ha consignado sus preguntas en voz alta- varias veces por sus "consideraciones innecesarias" en las cuestiones. Entre otras cosas, ha preguntado si "sabía que al tener el 50% de Aizoon tenía una relación de dominio en la empresa al igual que su esposo" o si "nunca se preocupó por cómo estaba dada de alta la niñera y cuidadora de sus hijos".

El tribunal ha defendido, por otra parte, el derecho de la letrada a mostrar documentos, pese a la protesta de uno de los abogados de la infanta.

El fiscal Anticorrupción no acusa a la infanta, pero pide que doña Cristina responda como responsable civil a título lucrativo, conjunta y solidariamente con Urdangarin, hasta la cuantía de 587.413 euros. Es la mitad de los fondos que, según el fiscal, ingresó de forma ilícita la empresa Aizoon. Por su parte, la Abogacía del Estado reclama a la infanta Cristina 168.571 euros.