¿Es seguro conducir bajo los efectos de la marihuana? Al parecer, según quién lo diga. Las dos organizaciones gubernamentales de las que dependen el tráfico y la seguridad vial en España y Estados Unidos, la DGT y la NHTSA, publican informaciones contradictorias al respecto. La institución española impone sanciones económicas y quita puntos del carnet a aquellos conductores que dan positivo por cualquier tipo de droga en los controles, marihuana incluida. Su homóloga americana, sin embargo, publica un estudio (en inglés) en el que afirma que la marihuana, además de ser mucho menos peligrosa que el alcohol al volante, no implica un riesgo de accidente mayor que el que podría tener un conductor sobrio.

El consumo de marihuana, en determinados estados de Estados Unidos, es legal incluso con fines recreativos. Otros países americanos como México, con apoyo activo de su presidente, quieren legalizar el consumo medicinal, y hasta en España se pudo ver recientemente una manifestación para despenalizar y regular el consumo de cannabis. La Dirección General de Tráfico española, al contrario que su homóloga norteamericana, combate activamente a nivel nacional la conducción bajo los efectos de cualquier tipo de drogas, incluyendo el alcohol y la marihuana.

En Estados Unidos, por su configuración federal, cada uno de los 52 estados aplica sus propias regulaciones sobre tráfico. La marihuana todavía no es legal en 48 de ellos (excepto en los 21 en los que se ha regulado su uso medicinal), aunque las leyes en muchos de ellos respecto al cannabis se han modificado y son ahora más laxas. Pese a ello, ser cazado por "marijuana DUI" (driving under influence) todavía puede suponer un problema para los conductores en muchos puntos del país.

En España, conducir bajo los efectos del cannabis puede suponer, además de la sanción económica de 1.000 €, la pérdida de seis puntos del carnet. Publicaciones de la propia DGT hablan, desde hace años, de los peligros de la marihuana y su incidencia directa en el riesgo de sufrir un accidente. El peligro de sufrir un choque mortal conduciendo con presencia de THC, la principal sustancia psicotrópica de la marihuana, en el organismo es hasta dos veces mayor, según las estimaciones de la institución española.

Los agentes de los distintos cuerpos españoles con competencias de tráfico emplean dispositivos que permiten la detección de la droga en la saliva (vídeo arriba) tras un consumo reciente. Según el máximo organismo español de tráfico, el uso de cannabis provoca un deterioro del rendimiento psicomotor, y su presencia en el organismo se asocia de forma directa a un mayor riesgo de accidente.

La contradicción entre los datos que ofrecen NHTSA y DGT la refleja otra entidad dependiente del gobierno estadounidense. El National Institute on Drug Abuse (NIDA) asegura que la marihuana perjudica "seriamente" el juicio, la coordinación motora y la reacción temporal cuando se va al volante. De hecho, tal como recoge el NIDA en su página web, la marihuana es la droga más frecuentemente encontrada en exámenes de sangre realizados a conductores que han estado involucrados en accidentes.

NIDA y DGT coinciden en el dato: el riesgo de sufrir un accidente es el doble después de haber consumido cannabis. Y la organización americana va un paso más allá: sostiene que entre los conductores que han estado implicados en siniestros viales, aquellos que daban positivo por THC en sangre eran (en función del nivel de droga presente en el cuerpo) entre tres y siete veces más propensos a ser los responsables de la colisión que aquellos que conducían sobrios.

Disparidad de criterios

Un estudio de la National Highway Traffic Safety Administration (en inglés), organización dependiente del gobierno de Estados Unidos encargada de la seguridad vial, indica que los conductores que están bajo la influencia de marihuana tienen un riesgo de accidente mucho más bajo que quienes conducen ebrios. De hecho, el mismo estudio refleja que las personas que consumieron marihuana no tenían mayor riesgo de accidente que quienes no habían tomado ni alcohol ni otros tipos de drogas antes de conducir.

El documento publicado por la NHTSA tiene en cuenta también los efectos producidos por otros tipos de sustancia, como pueden ser antidepresivos, estimulantes o analgésicos. No hay cambios estadísticamente significativos en el riesgo de accidente asociado al consumo de ninguna de estas drogas; sin embargo, el uso de alcohol, a partir del umbral de 0,05 gramos por litro en sangre, puede multiplicar hasta siete veces el riesgo de tener un accidente al volante.

El uso de alcohol, a partir del umbral de 0,05 gramos por litro en sangre, puede multiplicar hasta siete veces el riesgo de tener un accidenteLa presencia de THC en el organismo no se correlaciona con el deterioro de las funciones corporales de la misma forma que en el caso del alcohol, según el estudio de la organización norteamericana. La propia administración asegura que no puede relacionar de forma fiable los niveles de concentración de otros fármacos con los fallos de los conductores.

Hay una serie de factores por la que la presencia detectable de determinadas drogas no indica deterioro corporal de la misma forma que ocurre con el alcohol. Tal como indican los autores de este estudio en unas declaraciones recogidas por el Washington Post, la mayoría de drogas psicoactivas son “moléculas químicamente complejas”, por lo que es “complicado” predecir cómo funcionará su absorción, acción o eliminación en el cuerpo. Además, afirman que existen “diferencias considerables” entre distintas personas respecto a los índices de accidentabilidad vial. El alcohol, en comparación, es más predecible.

Algunos estados de Estados Unidos están aprobando leyes contra la conducción bajo los efectos de la marihuana tales como las ya existentes contra la conducción de personas ebrias. En Colorado, por ejemplo, se establece un umbral de THC en sangre de cinco nanogramos por mililitro, una densidad muy restrictiva para ciertas personas. Pero, según el estudio de la NHTSA, ese baremo no tiene ninguna implicación en las condiciones de conducción, por lo que algunos estados estarían impidiendo conducir a personas que, bajo el criterio de esta investigación, estarían perfectamente sobrias.

Al nivel de la heroína

La Drug Enforcement Administration (DEA), agencia gubernamental norteamericana dedicada a la lucha contra el contrabando y el consumo de drogas en Estados Unidos, realiza una clasificación de drogas que sitúa a la marihuana en lo alto de la lista de sustancias nocivas. En su Schedule 1, la DEA equipara la marihuana a otras drogas como la heroína, el LSD o el peyote. Según la agencia americana, estas sustancias son "más peligrosas" por la "dependencia psicológica o física" que pueden provocar.

El NIDA, además, incide también en el peligro de la marihuana por ser adictiva, llegando a provocar incluso un leve síndrome de abstinencia. El instituto americano cifra en más de cuatro millones el número de personas con dependencia del cannabis de los casi siete millones de estadounidenses con problemas de drogas.