Fecha y punto de partida: martes 14 de febrero, Dos Hermanas (Sevilla). Distancia: 3.600 kilómetros en furgoneta. Equipaje: 700 kg de material humanitario para refugiados. Destino: Diavata (Grecia). Esta ficha de viaje pertenece a Catalina Jiménez (55) y Darko Dragnic (68). Ella de Córdoba, él de Croacia. Ambos pareja desde hace más de 20 años, de profesión artesanos ambulantes y radicados en Dos Hermanas.

La situación de los refugiados es un sinsentido. Teníamos que hacer algo

"Somos personas sensibles y vemos cada día que la situación de los refugiados es un sinsentido. Teníamos que hacer algo". Y con este reflexión comenzó en noviembre lo que hoy se cuenta mientras ‘La solidaria’, la que será su furgoneta durante dos meses, recorre miles de kilómetros rumbo a Diavata, cerca de Tesalónica. Allí tiene su centro de operaciones la Asociación Humanitaria de Voluntariado de Galdako (GBGE), con amplia experiencia en campos de refugiados en Idomeni y otras zonas de Grecia.

Una vez lleguen al que será su nuevo hogar –si no hay contratiempos será este sábado–  Catalina y Darko se dedicarán a la logística y distribución de material humanitario en campos de refugiados. Lo harán durante dos meses, lo que les permite su trabajo.

"En un principio nosotros queríamos comprar una furgoneta, llenarla y después donarla a alguna ONG, pero mucha gente nos había contado su experiencia, que habían ido a Grecia y no han podido colaborar porque no estaban adscritos a ninguna organización. Busqué horas y horas por internet", explica Catalina. Su búsqueda dio resultado y contactó con la organización GBGE, la cual además necesitaba una furgoneta. "Teníamos otra que se había accidentado en Serbia transportando mantas. A través de crowdfunding (micromecenazgo) compramos esta nueva que nos ha costado sobre 10.000 euros", explica Álvaro Saiz, coordinador de GBGE.  

"Solo sé que sucede hoy, y hoy es cuando la gente necesita ayuda"

Y las piezas solidarias encajaron a la perfección. "Cati y Darko son dos personas serias, con el compromiso de quedarse a conducir la furgoneta durante un tiempo medio-largo.  Los coordinadores que tenemos suelen estar estancias largas. No hacemos rotaciones cada quince días. Se quedan con el compromiso de trabajo. Y por otro lado te llevan el vehículo hasta allí. Es complicado encontrar a alguien. Ojalá todos los voluntarios tuvieran esta conciencia", añade Álvaro.

Además de los 700 kg (máxima carga permitida en el viaje) de material humanitario, Catalina y Darko han logrado recoger, sobre todo entre Sevilla y Cádiz, casi 1.700 kg más de enseres y 4.200 euros en donaciones económicas a través de numerosas actividades: mercadillos y paellas solidarias, teatros... "2.500 euros han ido destinados a parte de la compra de la furgoneta, y el resto para las necesidades que vaya surgiendo sobre el terreno", sostiene la artesana.

Gente que no tiene nada ha donado una pastillita de jabón

"Hay niños que han donado sus peluches favoritos para recaudar dinero. Mi vecina, que está jubilada, nos ha dado 50 euros para los gastos del viaje. Todo el mundo ha colaborado como ha podido. Gente que no tiene nada ha donado una pastillita de jabón".

Mientras su pareja conduce, Catalina dice sentirse "apabullada por los piropos". "Somos personas normales con sentido de humanidad. ¡Claro que es un esfuerzo, pero merecerá la pena, una y mil veces!", exclama. "No pienso en eso de ‘imagina que nos pasara a nosotros’. Solo sé que sucede hoy. Y hoy es cuando la gente necesitan ayuda".  

A la vuelta, ‘La Solidaria’ se quedará en la asociación  GBGE. Por su parte, Catalina y Darko seguirán con su trabajo como artesanos. "Estamos abiertos a lo que tenga venir. Somos personas psicológicamente fuertes. Viviremos y nos llevaremos las experiencias", concluye.