El estilo de Riki Blanco (Barcelona, 1978) es el de Riki Blanco y nadie más. Él mismo define su trabajo como poliédrico, aunque confiesa que utilizar esa palabra le da algo de rabia. Le gusta que lo que hace tenga una pizca de inteligencia, sea conmovedor y, claro está, posea esa idea de que, en realidad, tiene más lados de lo que parece tras echar un primer vistazo.

El camino más largo es su último libro, y si está entre las manos de 401 personas ha sido gracias al crowdfunding que lanzó en Verkami. "Yo lo que quería era autoeditarlo, pero no quería editar más libros de los que la gente fuese a comprar", declara. Fue un éxito, superó la meta de los 6.500 euros hasta llegar a los 13.115.

El pasado año publicó un libro para niños y en 2012 sacó Touché, un libro animado digital que consiguió hacerse con el Primer premio internacional del libro animado interactivo en español Paula Benavides. El trayecto hasta la publicación de El camino más largo no le ha cambiado demasiado. O sí, pero no en su trabajo. "El mundo está peor todavía y yo me he hecho más viejo", dice entre risas. También, tiene menos reparo en decir lo que piensa y en decirlo como le da la gana. "Creo que hay en ese sentido una idea de liberación, de desatarse un poco", añade.

Sus ilustraciones albergan ironía con una punzante pizca de cinismo. Según él, lo que le estimula realmente es muy genérico, es todo. "Siempre he pensado que son las facetas de la cultura". La música, el teatro, el cine, las series, la literatura, el cómic, y claro está, la ilustración "Ahora lo que me está pasando es que encuentro ideas caminando por la calle" y, además, en situaciones de lo más incómodas.

Riki Blanco se pone por delante en sus ilustraciones para reírse de sí mismoTras la publicación del libro le han acompañado dos presentaciones en Barcelona y Madrid. Como su trabajo, éstas no fueron nada típicas. "Todo ha sido extraño en este libro", dice. Hizo una presentación a modo de espectáculo, vendiéndolo como si de un musical se tratase. Dio un concierto y proyectó algunos de los vídeos que luego formarían parte de la película, una de las recompensas para los mecenas de su crowdfunding.

Tras ello, prepara un nuevo espectáculo, trabaja en proyectos que tienen y no que ver con la ilustración y piensa en posibles libros para el futuro. Además, ha publicado sus ilustraciones en varios medios de comunicación extranjeros como The New Yorker o The New York Times, así como en medios españoles como El País o El Mundo.

No obstante, sus ilustraciones no versan sobre la actualidad. Dice no trabajar con un humor ofensivo contra comunidades o grupos de personas en concreto, prefiere ponerse por delante para reírse de sí mismo. "Creo que hay mucha gente que siente empatía". De momento nadie se le ha echado encima por su trabajo, aunque tampoco lo pretende.

Eso sí, sus opiniones sobre el humor las tiene claras. Cree que el humor per se, es algo genérico. Sin embargo, a la mínima que alguien bromea sobre algo se lleva a lo personal. Por eso cree que "Es un poco fruto de esta generación tan delicada con la que vivimos ahora".