Este martes, Whatsapp activó en España las nuevas funciones de su última actualización. Solo un día después de que los usuarios se alegrasen por el rediseño de emojis y la inclusión de muchos nuevos (la paella entre ellos), se desataron las iras. ¿El motivo? La nueva función de estados que permite compartir imágenes acompañadas de texto que solo duran 24 horas.

Esta función es exactamente la misma que popularizó Snapchat y que ahora Facebook parece querer llevar a todos sus servicios. Primero creó Instagram Stories, hace poco añadió las historias también a la versión móvil de la red social y ahora las ha llevado a la popular aplicación de mensajería instantánea.

La gente ha criticado mucho la falta de originalidad, la progresiva pérdida de identidad de las aplicaciones al ir ofreciendo poco a poco todas lo mismo (además de que esta función encaja poco con la finalidad de Whatsapp) y los potenciales riesgos de privacidad, ya que, por defecto, los estados de Whatsapp se comparten con absolutamente todos los contactos y hay que configurarlo para que no sea así.

Además, muchos usuarios echan de menos el antiguo mensaje de estado, la frase que acompañaba al nombre y la foto de perfil y que ha desaparecido en favor de estos nuevos mensajes gráficos que se autodestruyen. Además, la nueva interfaz es menos intuitiva y hay a quien le cuesta incluso encontrar su lista de contactos.