Lugar de esperanza o pérdida, territorio a ser defendido o del cual es necesario escapar, ámbito ideal o de pesadilla... La casa y la idea asociada de hogar es vista como tema artístico en una exposición colectiva en Londres. House Work (Trabajo de casa y también Tarea en el sentido escolar) revisa, a través de las obras de una veintena de pintores, cómo la idea de vivienda, sea una morada estable o un alojamiento temporal, siempre "nos define en relación con los demás".

La muestra, hasta el 18 de marzo en la galería Victoria Miro de la capital inglesa, selecciona obras, datadas entre 1920 y el presente, que reflexionan sobre las muchas y enfrentadas ideas plásticas sobre las casas, formuladas por artistas como, entre otros, Marc Chagall, Peter Doig, David Harrison, Karen Kilimnik, LS Lowry, Alice Neel, Celia Paul, Grayson Perry y Cy Twombly.

Extraídas de la vida, de la memoria, de la imaginación o de fuentes externas como películas, libros, periódicos y revistas, las casas que se pueden ver en la muestra, revelan "presencias humanas y huellas de actividad", pero también otro tipo de emociones.

Además de la idea de refugio, los organizadores desean mostrar que toda casa es también un "estado de ánimo". La selección abarca casas magnificadas, miniaturizadas, condensadas o fragmentadas, lugares que inspiran pensamientos como de arraigo, seguridad o privacidad, pero también "esperanzas o pérdidas".

Turbulencia tras un divordicio amargo

En Belmar, New Jersey (1935), Alice Neel (1900-1984) representa la casa alquilada donde pasó el verano de 1934 acompañada por sus padres. Pintada en la forma directa característica de la gran artista estadounidense, en el cuadro están presentes la tristeza y turbulencia del momento en la vida privada de la artista, que acababa de volver de Cuba, país en el que se había establecido tras un matrimonio que terminó en una amarga separación. 

Tres personas que parecen  atrapadas en sus mundos privados Pigeon House (2010), de la sueca Karin Mamma Andersson (1962), cambia el enfoque a un interior donde, sentados en torno a una mesa, tres personas parecen  atrapadas en sus mundos privados. Inspirada por imágenes fílmicas, escenarios de teatro e interiores de época y portadora de un estilo onírico y expresivo, la imagen que ofrece Andersson atisba relaciones fragmentadas y tensiones no resueltas.

Piscina con aspecto de sumidero

Kricket (1999), del escocés Peter Doig (1959) comparte un sentido de ambigüedad al mostrar una casa de apariencia descuidada, empequeñecida por una gran piscina abandonada que aparece en primer plano y tiene aspecto de sumidero. La sensación es aquí de vacío e incertidumbre, con una acentuada carga psicológica negativa.

La atmosférica escena tiene un carácter dual por la coexistencia de iluminación y oscuridad El estadounidense Hernan Bas (1978) vincula las viviendas a la palabra escrita en Preferring the out to the indoor night (2010). Su cuadro muestra a un joven que ha preferido salir al exterior nocturno para dejarse llevar por la lectura de un libro. Dando la espalda a una serie de rústicas construcciones de madera, el personaje es ajeno al entorno, iluminado por la luz de la luna. La atmosférica escena tiene un carácter dual por la coexistencia de iluminación y oscuridad, proyectada también en el libro, símbolo de la sabiduría y los mundos anhelados.

Karen Kilimnik (EE UU, 1955) cuestiona la cronología y el tiempo en The summer house of Apollo in the French countryside outside of Paris (2016), una visión histórica pero deformada de la fachada trasera del palacio de la emperatriz Josefina. El edificio parece un cruce de realidad, ficción, fantasía e ilusión.