En su informe  del mes de enero, que ha publicado este mes de marzo, la organización conservacionista Tsavo Trust cifra en 10 los elefantes tusker (ejemplares cuyos colmillos pesan más de 45,5 kilogramos) que recorren la zona tras la muerte, el cuatro de enero, de Satao II, uno de sus elefantes más emblemáticos, y la desaparición del ejemplar clasificado como DI1.

Durante un reconocimiento aéreo para localizar a los elefantes, los responsables de Tsavo Trust y del Servicio de Fauna Silvestre de Kenia (KWS, por sus siglas en inglés), descubrieron el cadáver del ejemplar antes de que los cazadores furtivos pudieran extraer los colmillos. "Aunque la causa de la muerte aún no ha sido confirmada", aseguran en el informe, "es probables que muriera a causa de una flecha envenenada cuando estaba comiendo".

La zona en la que fue descubierto el cadáver, es "una zona caliente para los cazadores de elefantes que utilizan flechas envenenadas" para abatir a los ejemplares y hacerse con el marfil.

Los colmillos de Satao II, que recibió este nombre tras la muerte de Satao en 2014 también a manos de cazadores furtivos,  pesaban 51 y 50,5 kilogramos.

Respecto a lo sucedido con DI1, dado que según asegura el informe la desaparición del elefante es "muy inusual ya que (los elefantes) son criaturas de hábitos",  la organización cree que este ejemplar ha corrido la misma suerte que Satao II.