El cambio de tendencia en los modelos de transporte es imparable. A realidades como la economía colaborativa, los coches eléctricos y autónomos e incluso la impresión 3D como método de fabricación se unen cada vez más tecnologías e innovaciones que poco a poco modelan la movilidad del futuro. Uno de los últimos elementos a incluirse a esa lista ha sido desarrollado por Goodyear, la compañía de neumáticos. Se trata de un proyecto llamado Intelligrip Urban, un prototipo de neumático inteligente para las flotas urbanas del futuro.

El Salón Internacional del Automóvil de Ginebra ha sido el escenario elegido por Goodyear para presentar su creación. Este neumático inteligente tiene como meta dotar de mayor seguridad y eficiencia energética al vehículo, así como ofrecer soluciones para las futuras flotas de coches eléctricos y conectados a corto plazo.

Los nuevos modelos de transporte tienen como denominador común una vida ágil y eminentemente urbana. En ese contexto podrían aprovecharse las tecnologías de neumáticos inteligentes planteadas por Goodyear: el Intelligrip Urban es un neumático que incluye una tecnología llamada Sensor-in-Tire, que puede ayudar a complementar los sistemas de control de vehículos autónomos con la consiguiente mejora en la seguridad que eso implica.

Este prototipo de neumático es sensible a la carretera y las condiciones meteorológicas, lo que le permite recopilar una serie de datos y enviarlos al sistema informático del vehículo, que se adapta para optimizar la velocidad, el frenado, la estabilidad y su conducción. Es un prototipo que integra el internet de las cosas con los neumáticos, para dotarlos de una mayor eficiencia en un contexto complejo, con cambios climáticos, entornos de tráfico y peatones.

Además, este prototipo reduce la resistencia a la rodadura, lo que le da una mayor eficiencia energética y autonomía, con el beneficio que eso implica en el caso de operadores de flotas, y no solo usuarios individuales.

Intelligrip Urban de Goodyear

¿Cómo funciona?

El Intelligrip Urban permitirá, según Goodyear, incrementar la rentabilidad de flotas de vehículos, ya que dará pie a monitorizar vehículos y neumáticos en tiempo real. La mencionada tecnología Sensor-in-Tire dotará a los coches autónomos de una mejor capacidad de lectura de las condiciones de la carretera, lo que implicará un aumento en la seguridad de los pasajeros. Además, en el caso de flotas, el sistema de información Tire-to-Vehicle conectado a la nube recopilará todos los datos necesarios.

Esa información puede utilizarse para aplicar lo que la compañía llama "mantenimiento proactivo", es decir, anticipar los posibles problemas de seguridad relacionados con los neumáticos antes de que ocurran y poder así resolverlos actuando en prevención. Tener siempre los neumáticos en su máximo rendimiento permite planificar los mantenimientos en los momentos precisos, aumentar la eficiencia y reducir costes.

Además, el neumático tiene una forma alta y estrecha que reduce la resistencia de rodadura, por lo que se incrementa la eficiencia energética del coche y la autonomía en el caso de vehículos eléctricos. Esa forma también contribuye a mejorar la respuesta ante un posible aquaplaning, ya que también tiene un número menor de surcos, lo que según Goodyear implica que soporten un mayor kilometraje, que emitan menos ruidos y, unido al nuevo diseño de la huella, tengan un mayor agarre en cualquier condición climática.

Prototipo a medida

Goodyear ha aprovechado también el escenario que supone el Salón Internacional del Automóvil de Ginebra para presentar otra de sus novedades. Es el neumático Citycube, exclusivo para el prototipo i-TRIL Concept de Toyota. Es una prueba práctica para que la compañía pruebe su nueva generación de neumáticos inteligentes, cuyos sensores transmiten al sistema informático del coche información útil para hacer la conducción más eficiente.

El Citycube puede identificar las condiciones de la carretera y, mediante la transmisión de los datos al vehículo, apoyar a los sistemas avanzados de prevención de colisiones que éste incluye. Al igual que el Intelligrip Urban, el Citycube tiene una forma estrecha y elevada que reduce la resistencia a la rodadura. La banda de rodadura del neumático tiene un diseño asimétrico con una parte interior más sólida, lo que dota al vehículo de mayor estabilidad en las curvas.

La disposición de los cuatro neumáticos, con los dos traseros de mayor tamaño y anchura, hace que el coche evacue el agua hacia la parte trasera en condiciones de lluvia, lo que proporciona un mayor agarre. También comparte con el Intelligrip Urban la característica de tener un número de surcos menor al habitual, lo que significa que tiene más superficie en contacto con el suelo: más kilómetros y menos ruido.

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