Un 9 de marzo de 1987 veía la luz el álbum The Joshua Tree de U2. Supuso su quinto trabajo de estudio y se convirtió en el gran icono de la banda irlandesa, el que estableció un punto de inflexión en sus carreras, el que lo cambió todo y catapultó al éxito definitivo a Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. 

El disco cuenta con 'bandas sonoras' universales como With or Without You, I Still Haven't Found What I'm Looking For o Where the Streets Have no Name, pista con la que el guitarrista, The Edge, volvió locos en el estudio a los miembros del grupo y también a los productores, Brian Eno y Daniel Lanois, al estar compuesta en dos compases distintos. La intro, delay en estado puro que cobra vida propia en directo, es una de sus máximas señas de identidad aún hoy cuando los irlandeses se suben a un escenario.

Pero The Joshua Tree es mucho más que el primer número uno en Estados Unidos de U2, su primer Grammy como mejor disco del año o una cifra cercana a los 30 millones de copias vendidas. Se trata de un álbum redondo que gira en torno a las guitarras de The Edge y a las letras comprometidas de Bono, con una gran carga social y crítica política a las primeras potencias mundiales, como demuestran Bullet The Blue Sky, sobre los conflictos en El Salvador y Nicaragua, o Mothers of the Disappeared y la represión de las dictaduras chilena y argentina.

Muchos de sus temas, además, mejoran mucho en directo: Exit es un gran ejemplo de ello (también el antes mencionado Where the Streets Have no Name), una historia contada desde la mente de un asesino que acaba transformándose en el Gloria de Van Morrison. Pero el álbum también es un ejemplo de lo que se conoció como rock mesiánico y, como curiosidad, la revista HM Magazine lo coloca en el número 1 de su top 100 de álbumes de rock cristiano de todos los tiempos.