El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, ha anunciado que no se presentará a la reelección en el XI Congreso Confederal que el sindicato celebrará a finales del mes de junio.

Toxo ha comunicado su decisión en el Consejo Confederal del sindicato, convocado este sábado en sesión extraordinaria en la sede de CCOO-Madrid, han informado fuentes presentes en el consejo.

Toxo ha explicado en rueda de prensa que no optará a la reelección por una decisión personal "muy meditada", porque considera que es el momento de dar paso a las nuevas generaciones, con Unai Sordo al frente.

El XI Congreso Confederal de CCOO se celebrará entre el 29 de junio y el 1 de julio y ya se ha aprobado la candidatura de Sordo, secretario general de CCOO en el País Vasco.

"No dejo un sucesor, no dejo un delfín", ha asegurado Toxo, quien ha explicado que Sordo no es su candidato, sino el del consejo que este sábado ha aprobado su candidatura por 117 votos a favor, ninguno en contra y sólo seis abstenciones, lo que le da un gran peso "político" aunque no impide que se puedan presentar más candidaturas, que por el momento no han surgido.

"Podría haber optado a un tercer mandato, así me lo habían sugerido la totalidad de las organizaciones a través de sus secretarios generales a lo largo de consultas que he hecho en los últimos meses", ha dicho Toxo, quien ha defendido que la transformación que afronta el sindicato justifica su relevo.

Nacido en la localidad gallega de El Ferrol en 1952, Toxo fue elegido por primera vez secretario general de CCOO en diciembre de 2008, cuando le arrebató el cargo al entonces dirigente del sindicato, José María Fidalgo, por sólo 28 votos de diferencia.

En febrero de 2013 fue reelegido para un segundo mandato con el apoyo del 85,6% de los delegados asistentes al Congreso después de haber conseguido integrar a las distintas corrientes que existían en el sindicato.

En estos últimos cuatro años, el sindicato, con Toxo al frente, ha adelgazado su estructura, con la fusión de distintas federaciones sectoriales, y ha afrontado el escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid, en el que se vieron implicados seis de sus miembros, y ha sido testigo del fin del bipartidismo.