Los cinco astrónomos belgas que descubrieron uno de los más notables sistemas planetarios, el TRAPPIST-1, nombraron al sistema en honor a las cervezas trapenses belgas. Estas cervezas se elaboran en los monasterios trapenses de la Orden de la Trampa, y se caracterizan por su alta fermentación. Además cada uno de los exoplanetas lleva el nombre de una marca de la cerveza monástica.

Rochefort, Orval, Achel o Spencer son algunos de los nombres de cerveza que los astrónomos han utilizado para nombrar a los exoplanetas. Así, "la gente recuerda muy bien sus nombres porque son muy peculiares", asegura el astrónomo Emmanuel Jehin. Además con estos nombres, el sistema solar y los exoplanetas quedan "unidos a un proyecto belga", según Jehin.

En la Universidad de Lieja (Bélgica), las botellas de cerveza trapense y las imágenes de los exoplanetas están desplegadas en las oficinas de los investigadores. Una pequeña "sala de control" con cuatro ordenadores en la que monitorizan sus telescopios de Chile o Marruecos para seguir estudiando los exoplanetas que han descubierto.

El descubrimiento del TRAPPIST-1 y sus siete planetas del tamaño de la Tierra, que orbitan a "tan solo" 40 años luz de nuestro planeta, supone un importante avance para la astronomía.