El calendario avanza y, con él, se acerca la fecha de lanzamiento en Europa del primer modelo de producción en masa de Tesla, el Model 3. Ahora, tal como informa QZ, el CEO de la compañía de coches eléctricos, Elon Musk, ha deslizado que la empresa que dirige pedirá a sus inversores que inyecten más dinero para afrontar la fabricación del gran volumen de pedidos que tiene Tesla.

Se trata de un movimiento estratégico de Musk, con el que quiere financiar la creación del modelo que espera que establezca definitivamente a Tesla como referencia en el mundo de los coches eléctricos. El pasado día 15, el CEO de la automovilística ofreció 250 millones de dólares en acciones de Tesla y otros 750 millones en deuda, en una ampliación de capital en la que él mismo suscribirá 25 millones en acciones.

En total, el número uno de Tesla espera recaudar un total de 1.150 millones de dólares (unos 1.070 millones de euros) con los que poder afrontar la enorme demanda de vehículos que tienen, y que esperan distribuir a partir del primer trimestre de 2018. El compromiso de la compañía era fabricar medio millón de coches al año, lo que supone un volumen de manufactura seis veces superior al que había hasta la fecha, de unas 84.000 unidades anuales.

El motivo para solicitar esta inyección de capital a los inversores que alegó Musk no fue otro que el de los sobrecostes en la producción. Pese a que en una llamada con sus inversores el CEO de Tesla aseguró que los costes estaban controlados, indicó que un mayor colchón de liquidez sería una protección ante imprevistos y más sobrecostes inesperados para la compañía.

Tesla ya incumplió los plazos de entrega cuando comenzó la producción del Model X y el Model S, aunque según se indica en QZ las entregas comenzaron a ajustarse más a las estimaciones desde 2016. Ahora, con la gigafactoría para crear baterías ya en funcionamiento, la empresa americana quiere ser todavía más precisa para evitar los retrasos en las fechas de entrega de sus coches al cliente final.