Juego de tronos coge carrerilla hacia su recta final. Con la séptima temporada a unos meses de su estreno —16 de julio en Estados Unidos, un día después en España— y la octava y última cada vez más cerca, la expectación es total y los creadores David Benioff y D. B. Weiss han querido aprovechar este auge para deleitar a la legión de seguidores con diferentes informaciones: por ejemplo, que la última entrega constará de seis episodios, que Ed Sheeran aparecerá en futuros episodios o cuál ha sido la peor escena de toda la serie.

Y hace unso días, durante un panel del festival Festival South by Southwest Film (SXSW) de Texas, se pronunciaron acerca de uno de los aspectos más comentados de la ficción fantástica: la facilidad que tiene George R. R. Martin para afilar su pluma y acabar así con la vida de los personajes. Una seña de identidad del autor que han trasladado ellos a la pequeña pantalla. Pero, de todas ellas (algunas revistas como Time señalan que han superado la centena), ¿cuál ha sido la más cara?

En concreto, la que comete Arya Stark en el último capítulo de la quinta entrega. En él, acaba con la vida de Meryn Trant (Ian Beattie), el miembro de la Guardia Real de Joffrey Baratheon, uno de los nombres que formaban parte de su lista y el hombre que mató a Syrio Forell, el instructor de espada de la pequeña en la primera entrega. En esa secuencia, ella se hace pasar por una prostituta para acercarse a él y poder llevar a cabo su plan: arrancarle los ojos de la manera más cruel, lenta y dolorosa posible.

Pero ¿por qué fue tan cara? "Ella no podía sacarle los ojos", explicó Benioff a Radio Timessegún recoge The Independent. Y el resultado debía estar a la altura de las expectativas y debía ser lo más realista posible para demostrar que había perdido los ojos de verdad. Todo ello fue posible gracias a las prótesis, tomas especiales y unos efectos digitales dignos del séptimo arte.