Las muñecas sexuales empiezan a abrirse mercado en España. Si hace unas semanas Barcelona inauguraba el primer burdel en el que las prostitutas eran muñecas, ahora se ha conocido a Samantha, una muñeca sexual dotada con inteligencia artificial capaz de responder al afecto humano e incluso "llegar al orgasmo".

Así lo ha explicado Sergi Santos, un científico catalán experto en nanotecnología, que ha creado un algoritmo para Samantha, cuya piel es de TPE, tiene los ojos verdes, el cabello castaño, pesa 40 kilos y tiene unas medidas de 90-55-90.

La muñeca incorpora un microprocesador en la cabeza que interactúa con el usuario y "nota cuando la tocas". Tiene tres modos de interacción: el familiar, el romántico y el sexual, a través del cual puede llegar al orgasmo si es estimulada.

"Mis colegas científicos replican que este proyecto no tiene ningún impacto científico, pero yo pienso todo lo contrario: Samantha es muy fácil de explicar y todo el mundo entiende a la primera para qué sirve. Al fin y al cabo, el objetivo de la tecnología es que se entienda para poder darle una aplicación concreta y así poder venderla", explica Sergi Santos en declaraciones que recoge el diarioLa Vanguardia.