El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple este lunes dos meses en el cargo, el tiempo suficiente para toparse con la compleja realidad de gobernar un país donde el inquilino de la Casa Blanca necesita lidiar con el Congreso y enfrentarse a un estricto sistema judicial.

Desde que tomara posesión el pasado 20 de enero, Trump ha gobernado a base de órdenes ejecutivas, cerca de una veintena de acciones con las que ha hecho uso de su poder presidencial, pero algunas de las más controvertidas han tropezado con los tribunales e incluso están empezando a pasar factura a sectores tan importantes como el turismo, que da trabajo a más de 7,7 millones de personas en ese país.

Las hasta ahora frustradas órdenes de veto de Donald Trump hacia refugiados y ciudadanos de países de mayoría musulmana han hecho que los turistas extranjeros perciban un EE UU menos receptivo. Según la consultora Forward Keys, tras el primer veto migratorio, las reservas turísticas en Estados Unidos comenzaron a caer un 6,5% y que, con el anuncio de que se elaboraría otra prohibición revisada para evitar la suspensión judicial, los descensos se repitieron, esta vez del 4%.

Sitios web de reservas de billetes de avión, como Kayak o Hopper, han detectado también caídas en las ventas de pasajes desde la victoria de Trump en las elecciones de noviembre pasado. Pero esas bajadas se han acentuado con la emisión de los dos decretos presidenciales (el 27 de enero y el 6 de marzo) para suspender temporalmente el programa de acogida de refugiados y las llegadas a Estados Unidos desde seis países de mayoría musulmana (Libia, Somalia, Sudán, el Yemen, Irán y Siria).

Esos vetos migratorios han sidos suspendidos temporalmente por los tribunales, lo que no ha impedido que visitantes de todo el mundo fuera de las naciones afectadas anulen sus viajes a Estados Unidos por miedo a que se les complique la entrada en los controles migratorios de los aeropuertos.

Hostelling International USA, una organización sin ánimo lucro que gestiona hostales en todo el país, ha recibido cancelaciones de reservas de grandes grupos de jóvenes a Nueva York de países no afectados por el veto de Trump, por miedo a que aquellos con doble nacionalidad sean interrogados o no puedan entrar en Estados Unidos.

El turismo genera 1,77 billones de dólares en Estados Unidos, un sector con gran potencial de generar empleos Michael W. McCormick, director ejecutivo de la asociación de agencias de viajes de negocios GBTA, asegura que el segundo veto "es mucho más limitado y claro" y señala que "toda restricción a los viajeros debe estar basada en la seguridad y no debe impedir los viajes de manera innecesaria".

En la misma línea se expresa Patricia Rojas-Ungár, vicepresidenta de Relaciones Gubernamentales de la patronal US Travel Association, que celebra la redacción de la segunda orden ejecutiva revisada en marzo sobre el veto. En su opinión, "un refuerzo de la seguridad" es necesario y el Gobierno de Trump ha sido "más prudente" en la redacción del segundo veto revisado, pero queda por ver si los turistas, especialmente los europeos, dejan de lado sus preocupaciones.

En el último trimestre de 2016, la riqueza generada por el turismo cayó un 3,3%, según datos del Gobierno estadounidense publicados esta semana, una primera cifra oficial que incluye la elección de Trump en noviembre.

De acuerdo con proyecciones de la consultora Tourism Economics, la retórica y las políticas aislacionistas de Trump podrían disuadir de viajar a Estados Unidos a 6,3 millones de extranjeros, lo que, extrapolado al gasto medio de los visitantes, equivaldría a perder 30.000 millones de dólares anuales en ingresos.

Esto sería un duro golpe para una industria que genera 1,77 billones de dólares en Estados Unidos, que sigue a la cabeza del ranking de países que más viajeros y dinero atraen de esta industria, por delante de competidores como España, Francia o China.

La retórica de Trump contra refugiados y musulmanes o a favor de un muro en la frontera con México no parece estar beneficiando a un sector, el del turismo, que tiene gran potencial de generar empleos, especialmente porque solo desde 2011, con la creación de 'Brand USA', Estados Unidos se promociona en el exterior como destino.

"La percepción es tan fuerte como la realidad. La percepción de bienvenida es importante y debemos dejar claro que los turistas son bienvenidos al país, que tienen las puertas abiertas", subrayó Rojas-Ungár. Trump, un empresario turístico, conoce muy bien la importancia de la percepción de bienvenida y lo competitivo del mercado mundial de sector, que si se resiente en Estados Unidos podría afectar sobre todo a su ciudad natal, Nueva York, y a uno de los estados que le llevó a la Casa Blanca, Florida.