La británica Adele no suele tener reparos a la hora de interrumpir o incluso suspender sus conciertos por motivos de lo más diverso, ya sea para alabar a Beyoncé, para huir despavorida de un murciélago o para colaborar en una pedida de mano.

La última interrupción fue este fin de semana durante un concierto en Sidney, y el motivo fue mucho más serio. Adele decidió parar su espectáculo cuando se dio cuenta de que una fan estaba sufriendo un ataque al corazón, motivo por el que decidió poner punto y final al show.

"Os pido perdón, pero alguien ha sufrido un accidente y tengo que comprobar que está bien", se excusó la cantante a modo de disculpa ante los 95.000 asistentes que acudieron a verla.

Antes de abandonar el escenario, Adele dedicó el exitoso tema Take It All a la fan que tuvo que abandonar el recinto. "Espero que te recuperes muy rápido. Estoy deseando saber quién eres, espero hablar contigo pronto", dijo.