Se trata de una práctica frecuente que se está detectando en diferentes carreteras de la Comunidad foral y entre conductores nacionales y extranjeros, ha informado la Policía Foral en un comunicado.

Estos controles novedosos, de los que son pioneros los policías forales adscritos al Grupo de Transportes, persiguen detectar estas infracciones, que conllevan la inmovilización del vehículo, traslado a taller especializado, reparación y propuesta de una importante sanción económica.

Con estos dispositivos para manipular la emisión de contaminantes, se crean a corto plazo problemas con la carga y su destino, ya que se pierde un tiempo que en muchos casos es fundamental para atender al cliente del transporte, ha expuesto la Policía Foral. A largo plazo los perjuicios son medio ambientales.