El incremento de la burocracia para poner en alquiler un piso en Euskadi se ha convertido en "un obstáculo que complica aún más la movilización de la vivienda vacía", según refleja un estudio del servicio inmobiliario Arrendamiento 10.

"Hasta un 13% de los propietarios de viviendas vacías rehúsan ponerlas en alquiler por su cuenta debido a este motivo", ha resaltado el autor de este estudio, Igor Godoy.

El informe analiza las causas por las que los propietarios se niegan a poner en alquiler sus viviendas y concluye que, desde la entrada en vigor de la Ley Vasca de Vivienda, "cada vez son más los propietarios que se ven obligados a ponerse en manos de profesionales para poder afrontar los trámites necesarios para el alquiler".

De este modo, en Bilbao, con 5.500 viviendas vacías, las principales causas para no poner una vivienda en alquiler pasan por "la rentabilidad del piso, la necesidad de hacer obras de rehabilitación o la inseguridad jurídica".

A ello se le suma la "enorme burocracia", que se ha convertido en una de las "trabas más severas" que deben afrontar aquellos que quieren poner en alquiler su vivienda.

"La cantidad de trámites y lo farragosos que son hacen que muchas personas, sobre todo gente mayor, se vea limitada, hasta tal punto que decide posponer su decisión", ha explicado Godoy.

"Si hace solo una década tan solo era necesario un contrato, que podía ser verbal, y, en su caso, un certificado de rentas para la declaración, en estos momentos la Ley Vasca de Vivienda de 2015, además de otras normativas, marca hasta media docena de diligencias obligatorias y al menos otras dos que, aunque no son obligatorias, se han hecho imprescindibles en los últimos años", ha resaltado el autor del estudio.