Estados Unidos obligará desde este martes a facturar aparatos electrónicos de mayor tamaño que un teléfono móvil a los pasajeros de vuelos sin escalas procedentes de ocho países de mayoría musulmana de Oriente Próximo y África, una medida que no responde a ninguna amenaza o riesgo inminente de ataque terrorista.

El Gobierno del presidente Donald Trump comenzó a notificar a las nueve aerolíneas afectadas por esta nueva directriz de seguridad, todas ellas extranjeras.

Así, los pasajeros de vuelos sin escalas hacia EE UU procedentes de ocho países de mayoría musulmana no podrán llevar en el equipaje de mano aparatos electrónicos como ordenadores portátiles, tabletas, reproductores de DVD, cámaras y consolas de videojuegos.

Ese tipo de aparatos tendrán que ser facturados con el resto del equipaje

Ese tipo de aparatos estarán prohibidos en la cabina de pasajeros y tendrán que ser facturados con el resto del equipaje.

La prohibición afectará a unos 50 vuelos diarios hacia EE UU procedentes de 10 aeropuertos internacionales en ocho países: Jordania, Kuwait, Egipto, Turquía, Arabia Saudí, Marruecos, Catar y Emiratos Árabes Unidos.

Nueve aerolíneas afectadas

Las nueve aerolíneas afectadas, todas ellas extranjeras puesto que ninguna estadounidense tiene vuelos directos desde los aeropuertos incluidos en la medida, son Royal Jordanian, EgyptAir, Turkish Airlines, Saudi Arabian Airlines, Kuwait Airways, Royal Air Moroc, Qatar Airways, Emirates y Etihad Airways.

El Gobierno estadounidense ha dado a todas ellas un plazo de 96 horas para que notifiquen a sus pasajeros.

Aerolíneas de Jordania, Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos anunciaron este martes mismo que aplicarán a sus pasajeros la nueva prohibición.

Los vuelos desde Ammán, la capital jornada, ya han comenzado a aplicar la medida, mientras que Arabia Saudí la pondrá en práctica este miércoles, Egipto el viernes y Emiratos Árabes Unidos el sábado.

Por su parte, el Gobierno de Turquía, a través de su ministro de Comunicaciones, Ahmet Arslan, pidió "retirar o atenuar" la nueva medida de seguridad impuesta por Estados Unidos, de la que dijo que "no es correcta".

De acuerdo con funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE UU que ofrecieron detalles de la nueva orden bajo anonimato, la prohibición no se basa en ninguna amenaza concreta ni riesgo de un ataque terrorista inminente contra el país.