Según la Organización Mundial de la Salud, el 30,5% de las muertes que se producen en Rusia están directa o indirectamente relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas. El país y las repúblicas limítrofes por el oeste, exasociadas con la URSS —Bielorrusia, Moldavia, Ucrania, Lituania, Hungría, República Checa, Eslovaquia...—, son la zona caliente mundial en alcoholismo desaforado: aunque Rusia maquilla o sencillamente no hace públicas las estadísticas epidemiológicas, cálculos conservadores hablan de unos 16 litros anuales de alcohol puro consumido de media por cada habitante mayor de 15 años.

Aunque se han manejado tímidos intentos administrativos para atajar el problema —hasta 2014 ni siquiera era necesario presentar un documento de identidad que demostrase la mayoría de edad del comprador y en Moscú se habla de establecer por ley los viernes como día seco—, el asunto, agravado por la crisis, la bajada del poder adquisitivo y el aumento de la brecha social alcanza niveles demoledores: durante la Navidad de 2016 casi cien personas murieron por beber loción de baño, más barata y potente que el vodka de peor calidad.

Más allá de los clichés, los rusos tejen parte de su cultura social y de ocio alrededor del alcohol y las complicaciones por consumo tóxico y enfermizo no son una novedad. Una antología que acaban de ser editada recoge la iconografía en carteles, posters y anuncios de las campañas públicas contra el alcoholismo desde la década de los años sesenta hasta los tiempos de la perestroika, cuando el primer ministro Mijaíl Gorbachov convirtió el asunto en un tema prioritario de Estado.

El libroALCOHOL: Soviet Anti-Alcohol Posters es fácil de identificar en las librerías: tiene una portada lenticular animada en la que un hombre-botella se echa al gaznate en bucle un vaso de vino. El volumen, publicado por la editorial inglesa Fuel, especializada en material gráfico y diseño de la antigua URSS —son los responsables de un par de obras de culto: Soviet Space Dogs, sobre perros-astronautas, y Russian Criminal Tattoos, una guía de tatuajes mafiosos rusos— tiene 248 páginas un PVP en libras esterlinas de 19,95.

'Forzar a los ciudadanos'

El nuevo libro presenta una colección exhaustiva de carteles antialcohol, entre ellos gran cantidad de piezas inéditas en la bibliografía de fuera de Rusia. Los posters, todos de tono amenazante más que didáctico, eran colocados en lugares públicos para "forzar a los ciudadanos soviéticos a enfrentar los problemas asociados con el consumo excesivo de alcohol".

Una de las grandes escuelas del diseño gráfico mundial Las directrices políticas de las campañas, que exigían lo explícito como dogma, permitieron a los siempre ocurrentes artistas de la URSS —sede de una de las grandes escuelas del diseño gráfico mundial— presentar el mensaje antialcohol en los términos más explícitos y duros. Representaban a borrachos literalmente atrapados dentro de una botella o siendo estrangulados por una serpiente verde, símbolo de todas las bebidas intoxicantes.

Destrucción de la familia, violencia...

Los protagonistas, siempre dibujados con apariencia desaseada y de abandono personal, aparecen como víctimas de una adicción que condiciona sus vidas, los conduce a la destrucción de la unidad familiar y a estallidos de violencia. En algunas de las piezas se cuelan referencias a la propensión a dar de beber a niños pequeñas cantidades de vodka para tranquilizarlos o dejar las botellas a su alcance.

La Ley Seca de Gorbachov fue una de las campañas sanitarias de mayor éxito de la historia Una exposición con gran parte de los carteles del libro está abierta, hasta el 13 de abril, en la Pushkin House de Londres. Como actividad complementaria han organizado una conferencia sobre la Ley Seca de Gorbachov entendida como una de las campañas sanitarias de mayor éxito de la historia.