No hay dirección al estilo tradicional para visitar la última obra del artista multimedia estadounidense Doug Aitken (1968). La única opción es introducir en cualquier gadget de geolocalización las coordenadas 33° 50' 59.6" Norte y 116° 33' 57.5" Oeste. El coche —optar por otro medio es absurdo o impracticable— le dejará a unos metros del objetivo.

Será necesario patear un terreno seco y pedregoso pero no espere gozar de la tranquilidad del desierto, ni tema cruzarse con algún reptil agresivo: según las últimas capturas de Google Street View, le va a tocar, como en cualquier museo urbano, hacer una cola de bastantes minutos a pleno sol, pese a que el lugar está en las faldas de la escarpada sierra de San Jacinto, cuando da paso al seco y dramático valle de Coachella, en California (EE UU).

Si ha valido la pena o no llegar hasta aquí debe decidirlo tras ver y entrar en MIRAGE (ESPEJISMO), una cabaña enteramente fabricada de materiales reflectantes que Aitken ha encaramado en la ladera para rendir homenaje artístico a los ranchos del Lejano Oeste y las viviendas suburbanas de las urbanizaciones estadounidenses, ambas prototípicas de los confines californianos de la eterna promesa del renacimiento y la nueva vida.

El proyecto, una casa vacía montada desde los cimientos a la cubierta con materiales con capacidad de espejos, forma parte de la bienal Desert X, que ha poblado con 16 proyectos artísticos la zona del valle de Coachella [mapa con la ubicación de cada instalación]. Es una propuesta de arte para un lugar específico —aquel que aspira a permitir que el lugar mismo donde se instale o levante funcione como protagonista— que es gratuito, no requiere tique de acceso y mantendrá las obras hasta otoño de 2017.

'Atrae el paisaje y lo refleja'

MIRAGE es el "desarrollo moderno" de una antigua tipología que ahora "atrae el paisaje y lo refleja" hasta lograr que la cabaña se desvanezca en el desierto abierto. Al tiempo, dice Aitken, la referencia arquitectónica a los ranchos y las urbanizaciones suburbiales del boom urbano californiano convierte la instalación en "un dispositivo de encuadre, una cámara de eco visual que refleja sin cesar el sueño de la naturaleza como estado deshabitado y la búsqueda de su conquista".

Un caleidoscopio de tamaño natural que absorbe el paisaje Cada plano de la casa refleja un "caleidoscopio de tamaño natural que absorbe el paisaje". Aitken precisa que deseaba jugar con las ideas de sujeto y objeto, interior y exterior, psicológico y físico, para que "cada una de estas fuerzas de oposición" se "transformen igual que el cambiante paisaje de los desiertos".

300 reflectores geométricos

Otro de los participantes en el festival, Phillip K. Smith, también usa espejos en Circle of Land and Sky (Círculo de tierra y cielo), una instalación de 300 reflectores geométricos que, clavados al suelo, se funden con el ambiente.

En Visible Distance / Second Sight (Distancia visible - Segunda mirada), Jennifer Bolande presenta un juego de perspectivas que debe ser contemplado desde un automóvil en movimiento: para encajar correctamente grandes paneles publicitarios con fotos del horizonte real hacia el que transitamos.

Una instalsción, cerrada por robo 

La instalación de Richard Prince, Third Place (Tercer lugar), montada en un caserío abandonado, aspiraba a ser un retrato tridimensional del artista y las relaciones familiares que marcaron su vida. Por desgracia, el lugar fue objeto de robos y vandalismo y ha tenido que ser cerrado.

Eescasez, contrastes, cruda supervivencia, misterio y transformación El director artístico de Desert X, Neville Wakefield, apuesta por el mantenimiento de la cita. "El desierto ha ejercido durante mucho tiempo una fascinación constante sobre las mentes de artistas, arquitectos, músicos, escritores y otros exploradores del paisaje y el alma. Del desierto bíblico al desierto secular (...) es un lugar de escasez, de contrastes abruptos, cruda supervivencia, misterio y transformación (...) En el festival queremos aprovechar y combinar esas energías".

Cerca del 'patio de recreo' de Hollywood

El lugar donde se celebra la bienal está en el área de Palm Springs, llamada el 'patio de recreo de las estrellas' de Hollywood. A sólo 200 kilómetros de Los Ángeles, la zona, que conoció tiempos mejores, era sede de numerosas residencias de vacaciones de figuras del cine.