El párkinson es la segunda patología neurodegenerativa más frecuente tras el alzhéimer y uno de los trastornos del movimiento más comunes, tanto es así que, en España, entre 120.000 y 150.000 personas padecen esta enfermedad, de la que se diagnostican unos 10.000 nuevos casos cada año y, sin embargo, los pacientes tardan una media de entre 1 y 3 años en obtener un diagnóstico y un 15% espera más de 5 años en recibir este de manera definitiva, según ha recalcado la Sociedad Española de Neurología (SEN) con motivo del Día Mundial de la enfermedad de Parkinson, que se celebrará este martes 11 de abril.

Esto es así porque "en el 30-40% de los casos los pacientes no presentan temblor, no se disponen de marcadores biológicos, y las técnicas de neuroimagen funcional no siempre ayudan a diferenciar esta enfermedad de otras que cursan con trastornos del movimiento o temblor, tan características de esta patología, lo que hace que, a pesar de que se ha mejorado mucho en los últimos años, la detección del párkinson siga siendo tardía", ha explicado el coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología, Javier Pagonabarraga Mora.

La manifestación clínica más común de la enfermedad de Parkinson es la dificultad para el inicio y realización de movimientos voluntarios. Sin embargo, "un paciente con párkinson puede desarrollar, entre 5 y 10 años antes del comienzo de los síntomas motores, muchos trastornos no relacionados con la motricidad", ha subrayado Pagonabarraga.

Entre 120.000 y 150.000 personas padecen esta enfermedad en España A pesar de que la prevalencia de esta enfermedad está relacionada con la edad, pues el 70% de las personas diagnosticadas de párkinson en España tienen más de 65 años, según la SEN, cada año se detectan 1.500 nuevos casos entre pacientes menores de 45 años y también existen algunos de estos en los que la enfermedad puede iniciarse en la infancia o en la adolescencia.

Por ello, la detección precoz cobra un papel importante ya que "existe un periodo en el que la respuesta al tratamiento farmacológico es excelente, pues disponemos de un número considerable de estos que consiguen mejorar los síntomas de la enfermedad, tanto para el control de los síntomas motores como para los no motores —que a veces son incluso más incapacitantes—", ha destacado el doctor.

Dolor, fatiga o psicosis

Desde la Sociedad Española de Neurología (SEN) han señalado que, dentro de los síntomas no motores, el dolor (presente en el 60% de los pacientes), la fatiga (50%), la psicosis (50%), la somnolencia diurna excesiva (entre un 12% y un 84% de los pacientes) o el insomnio (55%), son los más frecuentes. Pero también otros como el trastorno de la conducta del sueño REM (entre un 46% y un 58% de los casos), conductas impulsivas y compulsivas (13-25%) o deterioro cognitivo leve (30%).

Esta variedad de síntomas hace que el tratamiento deba ser personalizado, atendiendo a las situaciones de cada paciente; y multidisciplinar, dependiendo de la progresión de la enfermedad y apoyado por terapias no farmacológicas.

En este sentido, son numerosos los estudios que avalan el beneficio del ejercicio físico en los pacientes con enfermedad de Parkinson durante todos los estadios de la enfermedad y también que la terapia ocupacional es útil en la mejoría de las actividades de vida diaria, reduciendo los costes de cuidados relacionados con la salud y la institucionalización.