Considerado uno de los artistas vivos de mayor importancia, uno de esos creadores humildes y brillantes que han dejado huella sobre la cultura humana y siguen comportándose como niños traviesos con ganas de jugar, el estadounidense Jasper Johns tiene 86 años —cumple 87 dentro de poco más de un mes— y sigue yendo a su estudio cada día. No lo hace, como otros muchos, para amasar fortuna —es un artista muy cotizados y llegó a encabezar la lista de los precios de subasta más altos—. Necesita crear para, como explicó en 2008, acercarse a "algo semejante a la verdad".

A partir de esa cita —completa es: "[pintando] uno espera algo semejante a la verdad, cierto sentido semejante a la vida, incluso un parpadeo de la gracia"—, la Royal Academy of Arts de Londres anuncia la mayor exposición montada en Europa sobre uno de los artistas vivos más importantes y coherentes. Some Resembling Truth, que será una de las grandes citas artísticas de la temporada de otoño, se celebrará del 23 de septiembre al 10 de diciembre y reunirá 150 cuadros, esculturas, dibujos y obra gráfica.

Precursor del minimalismo, el neodadadaísmo y la abstracción expresionista, Johns está en el ideario colectivo por sus cuadros de la bandera de los EE UU pintada en 1958 según la milenaria técnica de la encáustica (del griego grabar a fuego), donde la cera caliente se usa como aglutinante, la pintura se aplica con espátulas o pinceles también calientes y el acabado —un brillo suave y pulido, como impermeabilizado— se logra frotando con trapos de lino.

La pieza, al igual que los mapas, señales, sellos y demás iconos que pintó Johns —afirmó que el cuadro procede de un sueño—, pretende mostrar el objeto tal cual es, sin examen previo ni posterior, aunque la supuesta inocencia del artista debe ser matizada: sobre el emplasto de cera y óleo, el pintor colocó tiras de páginas de diarios, que terminan siendo invisibles pero están integradas en el cuadro, que es propiedad, en su primera versión, del MoMA. La pregunta definitiva la formuló un crítico: "¿es un cuadro o una bandera"?.

No quiero que mi obra muestre mis sentimientos Enemigo de la formulación y las teorías —algunas de sus citas son dignas de eternidad: "no sé cómo pensar",  "tampoco sé cómo organizar los pensamientos", "el gran poder de pintar procede de la manipulación del espacio, pero no entiendo la idea", "no quiero que mi obra muestre mis sentimientos"—, Johns ha recorrido las últimas siete décadas situándose siempre en un espacio marginal en el que son pocas las referencias ajenas —más que otros pintores es visible la teoría del azar del músico John Cage—.

Rayado transversal

En la antología londinense estarán algunas de las obras más conocidas de Johns, entre ellas varias donde usa con excelencia una de sus técnicas favoritas, el crosshatching (rayado transversal), que permite crear mediante el raspado, rayado o uso del buril conseguir un efecto de volumen. Johns está considerado uno de los pocos artistas modernos en usar la punta metálica que tanto gustaba a Leonardo, Durero y Rembrandt.

Objetos tridimensionales insertados en el cuadro La exposición reunirá piezas donde el artista introdujo el collage con objetos tridimensionales insertados en el cuadro (Watchman, 1964), clásicos de la etapa sobre ambigüedades de la percepción (Ventriloquist, 1983) y bellísimas composiciones rayadas (Spring, 1986).