La crisis ha agudizado las dificultades de acceso al mercado laboral de los jóvenes con estudios primarios e inferiores, que han visto reducir su tasa de empleo un 30% desde 2007 (llegando al 30%), un 13% más que los que tienen estudios superiores, para los que la reducción ha sido del 17% (situándose en el 60%). Así lo refleja el estudio 'Bajo nivel educativo, baja participación laboral’.

Éste no es un factor vinculado a la crisis, sino un fenómeno a largo plazoTras la explotación de los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el estudio –elaborado por Begoña Cueto, profesora titular de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo– ha concluido que el desempleo juvenil se ha tratado "erróneamente como un fenómeno homogéneo" y hacen falta políticas urgentes dirigidas a jóvenes que sean diferenciadas según su cualificación.

Si bien todos los menores de 20 años tienen bajas tasas de empleo, independientemente de su nivel de estudios, en la etapa adulta se polariza la diferencia: las personas con un nivel de cualificación medio y alto presentan tasas de empleo cercanas al 90% en los momentos centrales de la vida, mientras que las que tienen niveles bajos de estudios difícilmente llegan al 60%. "Éste no es un factor vinculado a la crisis, sino que es un fenómeno a largo plazo", dice Cueto, que alerta de que durante la crisis la proporción de jóvenes inactivos –que no están empleados ni inscritos en el paro– ha aumentado "de forma muy relevante", pasando del 32,5% de 2008, al 44,5% en 2016.

En los jóvenes con niveles secundarios, el motivo principal para no buscar trabajo es continuar los estudios (con Bachillerato o FP) para mejorar su empleabilidad, pero en de nivel bajo ha detectado "un problema de baja participación laboral", porque su inactividad se vincula a incapacidades personales y responsabilidades familiares.

La aplicación de la Garantía Juvenil no parece estar dando los resultados esperados"Las políticas activas de empleo y, concretamente, la aplicación de la Garantía Juvenil, no parece que estén dando los resultados esperados", ha concluido el estudio 'El reto de la Garantía Juvenil. ¿Una solución a un problema estructural?', de la profesora titulada de Sociología de la Universidad de Valladolid, Almudena Moreno. Junto al anterior, este análisis forma parte del II dossier del Observatorio Social de La Caixa.

Los jóvenes inactivos con poca formación participan "de forma limitada" en los programas de Garantía Juvenil (GJ). Sólo el 25% de los jóvenes españoles conocía esta iniciativa en abril de 2016, y en el tercer trimestre de 2016, solo el 30% de los jóvenes en paro registrados en la EPA se había inscrito en la GJ, un porcentaje que cae al 14% entre los jóvenes que ni estudian ni trabajan.

España está a la cola de los países europeos en lo relativo al rendimiento de la Garantía Juvenil: sólo el 38% de los inscritos encontró trabajo o una actividad formativa (en 2015) a los seis meses de haberse registrado, una proporción que contrasta con el 71% de Irlanda y el 68% de Italia. El estudio concluye la necesidad de "reformular los criterios de aplicación" antes de 2020, cuando en principio tendría que finalizar esta iniciativa europea.