Resignados al escaso apego de España por la victoria en Eurovisión, algo que no se conoce desde el triunfo de Salomé hace casi 50 años, el país se prepara para acoger por primera vez su propia recreación del festival europeo con una gran fiesta junto a la mitad de los aspirantes de Kiev 2017.

A un mes de la gran final en la capital ucraniana, la sala La Riviera de Madrid acogerá mañana la última de las llamadas preparties europeas con un concierto de 22 de los 43 participantes de la próxima edición, en un espacio capaz de albergar a unas 1.800 personas, el mayor número de asistentes que haya acogido nunca un evento de estas características.

"España es uno de los países que más eurofans tiene y de los que viven el festival con más pasión. Había muchas ganas de organizar esta fiesta aquí y, ante lo complicado que parece que ganemos, es una manera de traer Eurovisión al país", señala José García, de la web de referencia Eurovision-Spain.com, organizadora de la fiesta.

Según sus cálculos, cada año junto con la delegación nacional viajan a la sede del concurso de la canción entre 500 y 600 españoles para vivir de primera mano la energía de este certamen veterano, que este año celebrará su sexagésimo segunda edición.

El gran evento del sábado arrancará a las 19.00 horas con una alfombra roja a la que seguirá, a partir de las 22.00 horas, un concierto de unas tres horas de duración que, como el propio festival, incluirá una postal previa a la actuación de cada uno de los artistas.

La música no concluirá ahí, ya que 62 años de Eurovisión dan para una larga sesión de DJ, que correrá a cargo del cronista especializado Víctor Escudero hasta las seis de la mañana.