Pronto demostró que sus ilustraciones eran también estudios científicos: a los 13 años ya documentaba en sus dibujos y acuarelas cómo las orugas se transformaban en mariposas paso a paso. En los dibujos de plantas cada detalle es de un análisis asombroso, en la misma imagen se aprecia el esplendor de un fruto (todavía en la rama del árbol) y también su descomposición sobre la tierra.

Es justo considerar a Maria Sibylla Merian (1647-1717) una pionera de la entomología. Exploradora y aventurera, brillará por ser uno de los mayores talentos de la ilustración científica y recibirá la admiración de los círculos de expertos. En 1699, tras vender todas sus pertenencias, se embarcó hacia Surinam —entonces holandesa— junto a su hija Dorothea Maria.

En la colonia del continente americano se documentó para crear un completo volumen sobre la metamorfosis de las mariposas de la zona, dueña de una vastas variedad de ejemplares exóticos. Sus obras en torno a la metamorfosis ahondan en el desarrollo durante meses añadiendo especies vegetales a las ilustraciones y textos en los que además ella misma describe la forma, el color y la fase temporal de la oruga como en una línea del tiempo del proceso.

Con motivo de los 300 años de la muerte de la artista, la exposición Maria Sibylla Merian und die Tradition des Blumenbildes (Maria Sibylla Merian y la tradición de la ilustración floral), en el museo Kupferstischkabinett de Berlín, la redescubre como una de las más significativas creadoras vinculadas a la investigación de la naturaleza en los siglos XVI y XVIII.

Padre y padrastro artistas

En los cerca de 150 trabajos del conjunto, las obras se enmarcan en un contexto con trabajos a mayores de ilustradores influidos por ella y también de predecesores que prestaron especial atención en su arte a estudiar con detalle insectos, flores y plantas.

Entre ellos están el maestro renacentista Alberto Durero (1471-1528) o el flamenco Georg Hoefnagel (1542-1601), cercano en sus representaciones de animales al rigor científico. De Georg Flegel —profesor de Jacob Marrel, pintor y padrastro de la artista— se exhiben delicadas acuarelas que ejercieron una decisiva influencia en la joven.

En contra de la voluntad de la madre, su padrastro la animó a realizar miniaturas floralesMerian quedó huérfana de padre —el ilustrador Matthäus Merian— y su madre se casó con Marrel. La niña recibió el estímulo y el apoyo para ser artista de su padrastro, que la introdujo en el arte de la pintura de miniaturas florales en contra de la voluntad de la madre de Merian. En la adolescencia ya coleccionaba insectos y especímenes vegetales y aquel gran universo mínimo le sirvió como modelo para unas ilustraciones cada vez más exigentes.

Pétalos de tulipán, larvas, racimos de plátanos, rosas, ciclámenes, narcisos, mariquitas y orquídeas conviven en las meticulosas obras seleccionadas. La muestra  permanecerá en cartel hasta el 2 de julio en el museo berlinés, especializado en arte sobre papel y con una colección de dibujos, acuarelas, pasteles y bocetos al óleo que abarca 1000 años de arte. De allí, viajará en octubre al museo Städel de Frankfurt, coorganizador de la exposición.