La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, ha roto a llorar y se ha mostrado visiblemente afectada ante los medios de comunicación, después de testificar en calidad de testigo en el caso Gürtel y tras producirse la detención del que fuera su mano derecha, Ignacio González, este miércoles, en el marco de la 'operación Lezo'.

Aguirre, cuestionada por los periodistas a la salida de la Audiencia Nacional, echó a llorar mientras atendía a los medios de comunicación, ante los que reconoció estar "conmocionada" por la detención del que también fuera presidente de la Comunidad de Madrid: "Es un día verdaderamente triste".

"Si es culpable de los delitos de los que se le acusa, para mí, que he puesto mi confianza en él durante tantos años, es un palo muy grande", ha señalado. "Y si no lo es, el calvario que está pasando y el que le queda por pasar, también lo sería".

"El fondo del asunto parece ser que es una empresa que el Canal ha comprado en Brasil en 2013. Quiero dejar claro que mientras fui presidenta nunca quise que ni el Canal ni el Metro estuvieran en ninguna de las adjudicaciones o contratos en el extranjero. Lo que ocurriera después, no lo sé", ha indicado ante la prensa, antes de marcharse con la voz rota y derrumbándose: "Nadie me ha podido acusar de haber hecho alguna cosa incorrecta y por eso, para mí, lo de Ignacio González sería muy lamentable".