No todo va a ser Neo de Matrix. La trilogía de las, actualmente, hermanas Wachowski (1999 - 2003) consagró a Keanu Reeves en los altares de la mitología del séptimo arte. Keanu ya no es aquel joven que con menos de 30 años destacaba en títulos como Le llaman Bodhi (1991) o la adrenalina elevada a la máxima potencia de Speed (1994) pero, ¿y quién lo diría?, pasados los cincuenta ha vuelto a bordarlo con un personaje icónico de acción, John Wick.

La primera, John Wick: Otro día para matar de 2014, ni siquiera llegó a estrenarse entre nosotros en cines, lo hizo en un pase por televisión y en DVD y blu-ray, pero se erigió en título de culto. Una de las mejores películas de acción de los últimos años que ahora se redondea, esta vez sí, en la gran pantalla, con la secuela titulada John Wick: Pacto de sangre, y que ha recogido los elogios de los críticos más severos. Keanu está viviendo una segunda juventud, cinematográfica. Paralelamente, otra de las grandes estrellas femeninas indiscutibles de la pasada década, Nicole Kidman, y que cumplirá también los 50 este junio (el día 20), se muestra más activa que nunca.

John Travolta protagonizó uno de los casos más espectaculares de segundas oportunidades con 'Pulp Fiction' En cierta manera la actriz de Moulin Rouge (2001) padeció esa leyenda negra de la maldición que rodea a las actrices que ganan el Oscar. Lo obtuvo por Las Horas (2002), y entonces su estrella empezó a perder algo de su brillo. Aunque no tanto. Prueba de que sigue manteniendo caché es que ha sido fichada para una superprodución de superhéroes como será Aquaman —interpretará a la reina Atlanna y se estrenará en 2018—; y en el próximo Festival de Cannes, que se celebrará del 17 al 28 de mayo, estará presente en tres películas y una serie, y siempre dirigida por cineastas de prestigio: La seducción de Sofia Coppola; The Killing of a Sacred Deer de Yorgos Lanthimos; How to Talk to Girls at Parties de John Cameron Mitchell; y la serie de la australiana Jane Campion Top of the Lake.

Uno de los casos más espectaculares de segundas oportunidades es el de John Travolta. Un par de enormes éxito en los lejanos 70 y como ídolo de musicales, los de Fiebre del sábado noche (1977) y su Tony Manero, el rey de las pistas de baile de la música disco que marcaría a toda una generación, y Danny en Grease (1978), otra de esas incombustibles propuestas y que el paso del tiempo no hace sino que reavivar el encanto de su cursilería. Cuando todo parecía acabado para él, a finales de los 80 logró un gran éxito en taquilla, Mira quién habla (1989), que no tardaría en tener secuela al año siguiente. Pero no era suficiente, y mucho menos para ganarse a la crítica, hasta que apareció Tarantino y le brindó otro de los papeles de su carrera, el de Vincent Vega en Pulp Fiction (1994). Desde entonces, Travolta volvió a recuperar su status de estrella con un fulgor inusitado y que perduraría durante años.

A Robert Downey jr. nunca le ha faltado el trabajo, pero era un actor sin especial gancho para atraer al público. Obtuvo una nominación al Oscar por encarnar al genial Charles Chaplin en la película biográfica de 1992, pero fue a partir de Iron Man (2008) cuando su poder para congregar a millones de espectadores y carisma se disparó al mismo ritmo que sus honorarios. No menos espectacular fue esa segunda vida cinematográfica de Matthew McConaughey. De galán en comedias románticas no especialmente memorables pasó a reinventarse en papeles más dramáticos, rematado con el Oscar por Dallas Buyers Club (2013), y sobre todo por la primera temporada de la serie True Detective.

Un ejemplo de autosuperación fue Drew Barrymore. Procedente de una dinastía de reconocidos actores, con solo 7 añitos vio cómo E.T. (El Extraterrestre) de Spielberg se convertía, en 1982, en el mayor taquillazo de la historia del cine, y de paso como su personaje, el de una adorable niña rubia, atraía una inusitada atención mediática. Los efectos secundarios resultaron devastadores.

A los 11 años ya tenía problemas de alcoholismo, y a los 12 reconocía que también con las drogas. Solo era carne para titulares sensacionalistas. Pero Drew resurgió, a mediados de los 90. El slasher entre el homenaje, la parodia y el terror de Scream de Wes Craven o la comedia Todos dicen I Love You de Woody Allen en 1996 marcaron su punto de inflexión. Empezó a ganarse, otra vez, la profunda admiración de fans, público y crítica, y no solo como actriz, también como productora.

Stallone, Mickey Rourke o Christopher Lee también "resucitaron"

Mickey Rourke aún vivía, en el recuerdo de esas 9 semanas y media (1986) o en El corazón del ángel (1987), pero su vida, a golpes y agitada, hacía años que no levantaba cabeza y, en cuanto al futuro de su faceta de actor, nadie daba un céntimo por él. Sin embargo, cualquier apuesta en su contra hubiera fracasado. Volvió a tener sus momentos de gloria gracias a Sin City (2005) y sobre todo, y como protagonista absoluto, en El luchador (2008) de Darren Aronofsky por la que además acarició el Oscar.

Muy extraño fue lo de Joaquin Phoenix. En 2009 exhibía un aspecto descuidado, con barba y gafas oscuras, y un comportamiento errático, confuso. Aseguraba haber abandonado su carrera como actor para dedicarse a la música. Fue objeto de todo tipo de noticias y también de burlas. Al final se desveló que era un montaje que él mismo, junto a su amigo Casey Affleck, habían urdido para rodar el falso documental I'm Still Here (2010), pero esta jugarreta para recrear un contexto verosímil y misterioso por poco que no resulta letal para su carrera. El documental fracasó, entre crítica y público, pero Phoenix ha logrado seguir adelante y recuperando su prestigio con títulos como The Master (2012) o Her (2013).

Christopher Lee fue todo un icono por haber encarnado al mismísimo Drácula desde 1959 hasta los años 70, y por haber protagonizado innumerables clásicos del terror de serie B junto a Peter Cushing. Lee falleció en junio de 2015, no sin antes vivir otro gran periodo, aunque fuera como secundario de lujo, gracias a su interpretación del Conde Dooku en la segunda trilogía de Star Wars que realizó George Lucas y, especialmente, como Saruman en El señor de los anillos.

Y otro retorno extraordinario, el de Stallone. Denostado y sin un éxito desde hacía años hasta que decidió retomar, a sus 60, los dos personajes que le habían encumbrado: el del boxeador Rocky Balboa en el filme de 2006, y al excombatiente de Vietnam  John Rambo en 2008. Creed. La leyenda de Rocky (2015) le aportó su primera nominación al Oscar, como actor de reparto, y en Guardianes de la Galaxia Vol. 2 también han recurrido a él, en un rol secundario, pero definitivamente estelar.