El Festival de Cannes ha anunciado que a partir del año próximo no tolerará la excepción que ha terminado aceptando en esta edición con la plataforma digital Netflix, y todas las películas que compitan tendrán que ser estrenadas en salas comerciales francesas.

"A partir de ahora cualquier película que quiera competir en Cannes tendrá que comprometerse previamente a ser distribuida en las salas francesas", y eso se aplicará "desde la edición de 2018", indicaron los organizadores en un comunicado.

En la de este año, que se celebra del 17 al 28 de mayo, las dos cintas de Netflix -Okja, de Bong Joon Ho, y The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach- podrán disputar la Palma de Oro, aunque de forma excepcional, y eso aunque la empresa solo las va a distribuir por su plataforma digital.

El festival confirmó que estarán "en la selección oficial y en competición, tal y como ya se había anunciado el 13 de abril", en respuesta a los "rumores" sobre la exclusión de ambas cintas.

Aunque el certamen saludó la llegada de un nuevo operador como Netflix que ha "decidido invertir en el cine", insistió en su apoyo "al modo de explotación tradicional del cine en Francia y en el mundo", es decir, a que se estrenen en las salas de cine comerciales para que puedan ser vistas por todo el público.

La Federación Nacional de los Cines Franceses (FNCF) ya había planteado sus dudas sobre la difusión de las dos cintas de Netflix, ya que si ambas fuesen difundidas de forma simultánea en internet y en las salas podrían ser susceptibles de sanciones por parte del Centro Nacional de Cinematografía (CNC).