La familia de la mujer de 34 años embarazada que falleció, junto con el hijo de seis meses y medio que esperaba, el pasado viernes 12 de mayo, pocas horas después de ser dada de alta ha anunciado que interpondrá una denuncia contra el Hospital Comarcal de Melilla y solicitará una segunda autopsia distinta a la legal realizada por el juzgado, informa Europa Press.

En nombre de los familiares de la fallecida, Dina Mohamed, el abogado José Ignacio Gavilán ha manifestado que el objetivo de la petición de una nueva autopsia por parte de personal especializado "es que determine si ha habido mala praxis o negligencia por parte de algún personal sanitario del hospital".

Para el letrado, "no hace falta ser médico para sospechar o intuir que ha habido una negligencia grave por parte del facultativo o facultativos", porque, según sostiene, no se debía haber dado de alta a la mujer cuando presentaba un cuadro médico de riesgo al padecer diabetes, hipertensión y problemas de corazón, al haber sufrido en el pasado una taquicardia.

Por último, José Ignacio Gavilán indicó que hasta que no tengan los resultados de la autopsia oficial y la que contratará la familia, "es mejor tener un poco de precaución y no decir nada".

La fallecida y el bebé fueron enterrados este martes, después de dar la pertinente autorización el juzgado de Melilla que se ha hecho cargo del caso.

"Una chica muy débil"

Una de las hermanas de la fallecida, Mimout Mohamed, explicó el pasado sábado, en declaraciones recogidas por Efe, que su hermana había acudido a Urgencias del hospital el pasado jueves al sufrir "un gran dolor en el estómago", y que fue dada de alta tras ser atendida.

Mohamed señaló que, según los testimonios con que cuentan del hospital, Dina fue atendida por la misma ginecóloga que controlaba su embarazo, quien debía conocer las "patologías" que sufría su hermana.

Al día siguiente Dina se levantó con los mismos síntomas, pero agravados, con dolores estomacales mucho más fuertes, palpitaciones y temblores, relató la hermana, añadiendo que su cuñado logró evitar que Dina se ahogara con su propia lengua, si bien lamentó que, cuando llegó una ambulancia, el sanitario pidió que se le diera una galleta con leche caliente en vez de "remitirle lo antes posible a Urgencias".

A juicio de la familia, la mujer pudo sufrir un ataque epiléptico y se estaba quedando sin respiración. Al suministrarle una inyección, "empezó a retorcerse por completo, los ojos se le iban y se le estaba yendo la lengua, porque se estaba ahogando", aseguró la hermana.

Al respecto, calificó de "muy incoherente" el proceder del sanitario, al considerar que perdió mucho tiempo, y del hospital, por entender que el día antes tenía que haber quedado ingresada.

"Era una chica muy débil", añadió, y con "un poquito de sentido común", hubiera sido hospitalizada porque era "muerte segurísima".

Asimismo, consideró que la cesárea para intentar salvar la vida del bebé debió realizarse antes, porque era esperable que con la "tensión altísima" la madre podía sufrir "un infarto como supuestamente el que le dio".