Los Mossos d'Esquadra verifican nuevos datos sobre la muerte de un mantero que, en agosto de 2014, se precipitó por una zona acantilada en Montjuïc al huir de un dispositivo de la Guardia Urbana, en el que se encontraban los dos agentes ahora encarcelados acusados de matar a un compañero.

Según han informado fuentes cercanas a la investigación, estos nuevos elementos se analizan después de que Rosa P. y Alberto L. hayan sido encarcelados por matar supuestamente al también urbano Pedro R., cuyo cadáver apareció calcinado en el maletero de su coche en los alrededores del pantano de Foix (Barcelona) el pasado 4 de mayo.

La principal hipótesis de los investigadores es que la víctima, pareja de la acusada, supuestamente amenazó a los dos urbanos con desvelar información comprometedora sobre el incidente de 2014 tras descubrir que mantenían una relación sentimental a sus espaldas.

En su declaración el pasado martes ante la titular del juzgado de instrucción número 8 de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), los dos acusados se culparon el uno al otro de matar al urbano, según informa el periódico La Vanguardia.

Los dos acusados, que permanecen en módulos especiales de la cárcel de Wad Ras -ella- y de Quatre Camins, en Sant Esteve de Sesrovires (Barcelona) -él- han recibido hoy entre rejas la notificación oficial de que han sido suspendidos como agentes de la Guardia Urbana de Barcelona, según las fuentes.

Los dos acusados se culparon el uno al otro de matar al agenteLos Mossos d'Esquadra revisan ahora el expediente que elaboraron tras la muerte del vendedor ambulante, de nacionalidad española, para verificar nuevos datos que han recibido sobre este caso, que un juez de Barcelona archivó provisionalmente en 2014 a raíz de un informe policial que concluía que la caída del mantero por la zona acantilada fue accidental.

Antes de caer, el mantero había agredido supuestamente con una arma blanca a Rosa P., de 33 años, que sufrió un corte de poca consideración en una pierna, según la versión de la mujer.

Al estar archivado provisionalmente, el caso no prescribe, por lo que una nueva información con indicios de criminalidad podría comportar la apertura de una instrucción judicial.

Se da el caso de que el responsable policial del dispositivo en el que el mantero cayó mortalmente era un cabo de la Guardia Urbana que en octubre de 2016 fue expedientado por la policía local barcelonesa por abandonar el lugar y las funciones que le habían asignado para acudir a una manifestación a favor de los legionarios, según han informado a Efe fuentes cercanas a la investigación.

El cabo que fue objeto de este expediente, que todavía está en fase de instrucción interna, también vulneró el reglamento de uniforme ya que fue captado con una muñequera de grandes proporciones con la bandera española.

Por otra parte, el acusado por el crimen del urbano, que durante años estuvo adscrito junto a Rosa P. en la unidad de la policía local barcelonesa encargada de combatir la venta ambulante, acumula una condena y una absolución por conflictos con manteros, según las fuentes.