El Plan de Calidad del Aire que tiene previsto poner en marcha el Ayuntamiento de Madrid el próximo año va quemando etapas. Este jueves concluye el periodo de información pública para presentar alegaciones al proyecto. Ecologistas y vecinos no han dudado en realizar sus aportaciones al plan, del que hicieron una valoración general positiva, aunque con algunos matices.

La organización Ecologistas en Acción considera que el proyecto municipal diseña «medidas ambiciosas para reducir la circulación de automóviles», pero señala que «no todas las medidas propuestas son acertadas». Los ecologistas consideran que el tratamiento que se da en el texto a las motos no es el adecuado, critican la construcción de aparcamientos disuasorios y califican de «pésimo» el sistema de etiquetado de vehículos que ha diseñado la Dirección General de Tráfico (DGT) y que ha asumido para este proyecto el Gobierno municipal. Además, advierten de que algunas medidas relacionadas con la mejora de frecuencias en el transporte público, como en el Metro o los autobuses interurbanos, no dependen del Ayuntamiento, sino de la Comunidad de Madrid.

Por su parte, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), que agrupa a 274 entidades de la Comunidad –de las cuales 174 pertenecen a la capital–, que alaba tambien la iniciativa, propone la creación de Áreas de Prioridad de Residencial y zonas de circulación a 30 km/h en la periferia y no solo en el distrito Centro. Los vecinos observan igualmente como clave la mejora del transporte con medidas como la creación de una segunda circular de Metro y la reordenación y la creación de nuevas líneas de la EMT. Estas son las principales objeciones al plan municipal para mejorar la calidad del aire en la ciudad de ecologistas y vecinos.

>Menos motos
Los ecologistas creen que el tratamiento de excepción que se da a las motos cada vez que se plantean limitaciones de tráfico es injustificable en términos de calidad del aire y ruido. Sobre estos vehículos no pesa ningún tipo de restricción pese a que «emiten más contaminantes que los coches de gasolina».

>En contra de los aparcamientos disuasorios
Los defensores del Medio Ambiente no entienden que se vaya a construir una red de 12 aparcamientos disuasorios en la corona metropolitana que aportarán 9.570 nuevas plazas de aparcamiento. «Se emplearán fondos públicos para pagar el aparcamiento a quien llegue en coche hasta Madrid», señalan.

>Críticos con el nuevo etiquetado de tráfico
«Tampoco es justificable que se use el pésimo sistema que ha diseñado la DGT para discriminar el tipo de vehículos. Efectivamente, estas pegatinas ignoran el fraude generalizado en las emisiones de los vehículos diésel –que en algunas marcas supone que se multipliquen por 15 los máximos permitidos para contaminantes como el dióxido de nitrógeno–, por lo que lo único razonable es basarse en sistemas que evalúen las emisiones reales. Podría ocurrir que una persona que tuviera un coche antiguo de gasolina –sin etiqueta DGT– lo cambiara por un coche nuevo diésel –con etiqueta C– y acabara emitiendo muchos más óxidos de nitrógeno», argumentan desde Ecologistas en Acción.

>No hay medidas contra los malos olores
Los vecinos señalan que la ausencia de medidas contra los malos olores es la mayor laguna del plan municipal. Consideran que el proyecto debería incorporar un capítulo específico sobre los malos olores, especialmente los causados por el complejo de Valdemingómez, por las EDAR y por los tanques de tormentas.

>Áreas de Prioridad Residencial en la periferia
La FRAVM propone la creación de Áreas de Prioridad de Residencial (APR), zonas 30 km/h y áreas de calmado del tráfico en la periferia. «Se trata de una estrategia que no puede limitarse únicamente al Centro», opinan los vecinos.

>Ampliación de la red de transporte público
Es una reivindicación compartida por vecinos y ecologistas, aunque en lo que se refiere al transporte público que está en manos del Gobierno regional –Metro y autobuses interurbanos– el Ayuntamiento solo puede instar a la Comunidad a adoptar las medidas, sin ningún tipo de garantía de ejecución. En este apartado se reivindica la mejora en las frecuencias de los autobuses, la creación de una segunda línea circular en el suburbano y las prolongaciones de las líneas 2, 3, 5, 8 y 11.

Un proyecto con 30 medidas

El nuevo Plan de Calidad del Aire del Ayuntamiento de Madrid, que comenzará a aplicarse a partir de 2018 en algunas de sus medidas, entre las que se encuentra la reducción de la velocidad máxima permitida en la circunvalación de la M-30 de los 90km/hora actuales a los 70km/hora o las restricciones al tráfico a los vehículos más contaminantes a partir de 2020. En total son 30 medidas que constituyen un proyecto con un coste de 544 millones de euros.