Se captaron por primera vez en 1993 y desde entonces, tenían intrigados al personal de la NASA: eran unos destellos procedentes de diferentes lugares del planeta, captados por las sondas que recogen imágenes de la Tierra desde distancias de más de 1,6 millones de kilómetros. Ahora, por fin, han dado con la respuesta.

En un principio se pensaba que eran reflejos de la luz del sol sobre superficies de agua, pero al comprobar que también se captaban desde superficies terrestres, la hipótesis tuvo que variar.

Tras analizar todas las imágenes de este tipo, captadas desde 1993, la NASA ha concluido que los destellos proceden de puntos donde el ángulo entre el Sol y la Tierra es el mismo que la nave que capta las imágenes y la Tierra. La luz es el reflejo de los rayos solares en cristales de hielo situados a gran altitud y orientados horizontalmente.