Dentro de un mes se cumplirán seis años de la dimisión de Francisco Camps (PP) como presidente de la Generalitat. Su procesamiento por el conocido como caso de los trajes puso de relieve un cambio de sensibilidad respecto a los regalos que debería recibir, y en su caso aceptar o no, un alto cargo, y abrió el debate sobre la opacidad y la discrecionalidad de la cuestión. Posteriormente, Camps fue absuelto en los tribunales, pero la acusación de haber sido agasajado por la trama Gürtel puso fin a sus ocho años de mandato.

Casi cuatro años después, el Gobierno de su sucesor, Alberto Fabra, también del PP, aprobó la Ley de Transparencia, Gobierno Abierto y Participación. Un texto que, entre otras cosas, fijó un registro público de obsequios recibidos "por razón del cargo", en el que se detalla no solo la descripción del artículo, sino la identidad de la persona o entidad que los realiza, la fecha y el destino de los mismos.

Curiosamente, esta especie de cortafuegos contra la corrupción ha acabado fiscalizando al Consell de izquierdas, conformado por el PSPV-PSOE y Compromís, partidos que desde la oposición cargaron con dureza contra el PP por oscurantismo y opacidad.

Un vistazo al listado de obsequios, disponible en la web gvaoberta.es, permite comprobar que, desde el 1 de enero de este año, los miembros del Consell han declarado 313 regalos. El que más anotó en su lista fue el propio presidente, Ximo Puig, con 84 regalos.

A continuación figura la consellera de Vivienda y Obras Públicas, María José Salvador, con 50 obsequios, seguida de la vicepresidenta y titular de Igualdad, Mónica Oltra, con 45 presentes. El conseller de Economía Sostenible, Rafael Climent, declara 36 regalos, por los 33 del responsable de Educación, Vicent Marzà y los 19 de la consellera de Justicia, Gabriela Bravo. Cierran el listado los titulares de Hacienda, Vicent Soler (18), de Transparencia, Manuel Alcaraz (15), de Agricultura y Medio Ambiente, Elena Cebrián (8) y de Sanidad, Carmen Montón (5).

La gran mayoría de los regalos que reciben los consellers son libros, tanto de instituciones públicas como de empresas o de entidades académicas. Suelen quedarse en los despachos de los altos cargos o ser enviados a las bibliotecas de las conselleries. Sin embargo, también hay bolígrafos, camisetas (generalmente reivindicativas o deportivas), tazas, pins, pulseras, objetos decorativos, cuadros, productos típicos gastronómicos o vino.

En el capítulo de las curiosidades destacan un "reloj analógico hablante" regalado por la ONCE al conseller Soler y que este destinó a su gabinete; el equipaje ciclista compuesto de mallot de manga corta, cullote corto, guantes y calcetines que la empresa Actiu regaló a Marzà (como destino figura "uso personal") o el altavoz portátil de Red Eléctrica de España que Rafael Climent colocó en su despacho.

Un ‘striptease’ anticorrupción

La información recogida en la web de Transparencia no solo se refiere a los miembros del Gobierno valenciano, sino a todos los altos cargos, es decir, también a secretarios autonómicos, directores generales y subsecretarios. El Portal de la Generalitat incluye todo tipo de información sobre las actividades de los altos cargos del Consell. Desde la agenda oficial hasta los viajes, las retribuciones y los movimientos de la caja fija de cada departamento.