El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Moncada (València) ha reconocido a un padre el derecho a escolarizar a su hija en un centro público en lugar del colegio concertado religioso en el que la madre la había prematriculado de manera unilateral.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV), el titular del juzgado, Joaquim Bosch, ha considerado que prevalece el derecho fundamental a la libertad religiosa frente a los motivos de proximidad y horario que guiaron a la progenitora en la elección del centro.

El magistrado ha estimado que el derecho a la libertad religiosa comprende también el derecho a no profesar religión o creencia alguna y que, en este caso, prevalece ese derecho fundamental frente a los motivos de proximidad y horario.

Bosch ha señalado que, "al comparar ambas voluntades, las motivaciones de la madre resultan legítimas desde la perspectiva de que el horario del centro se adapte a su situación personal o a la ubicación geográfica que le resulte más favorable"; sin embargo, "en la vista, la demandada no fundamentó su petición en un derecho fundamental".

En cambio, el padre sí ha basado su solicitud en el derecho fundamental a la libertad religiosa y de conciencia, así como en el derecho fundamental a que su hija, sobre la que tienen custodia compartida, "reciba una formación moral que esté de acuerdo con sus convicciones".

Por ello, el juez ha explicado en un auto "que debe prosperar la solicitud del padre, ante el carácter preferente de los referidos derechos fundamentales". En la vista, la madre dijo que le resultaba indiferente el carácter religioso o laico del colegio de la pequeña; mientras que el padre explicó que no le importa que la niña pueda participar en esas decisiones sobre formación religiosa a partir de los 9 años o cuando tenga una madurez suficiente, pero que "no está de acuerdo con que ello ocurra a tan corta edad".

No hay solución generalizada

En su resolución el magistrado ha explicado que en supuestos de desacuerdo entre los progenitores "no puede darse una solución generalizada" y "habrá de analizarse ponderadamente y de manera cuidadosa cada caso, acudiendo a los usos sociales o familiares".

Ha señalado que el hecho de que la niña de 3 años "esté bautizada no resulta especialmente relevante, pues en nuestro contexto cultural se trata de una tradición social y ello no implica necesariamente una apuesta de futuro por una formación de tipo religioso".

Además, ha añadido que "el hecho de que la madre haya realizado la preinscripción en el centro concertado no ha de resultar vinculante, ya que no pueden imponerse hechos consumados llevados a cabo sin la necesaria opinión del padre, a pesar de que éste pidió a la madre que contara con su punto de vista, como queda acreditado con los correos electrónicos aportados".

El juez ha determinado el colegio en el que habrá de ser matriculada la niña: un colegio público próximo a la guardería a la que ahora acude la menor y al domicilio materno "con la finalidad de conciliar los intereses" de ambos progenitores. La decisión del titular de Moncada 1 no ha sido recurrida por ninguno de los progenitores, por lo que es firme.