Alfredo Palmero (Barcelona, 1966) lleva el arte en las venas. De su abuelo, con el que compartió nombre y afición por la pintura, aprendió la base técnica con la que luego ha desarrollado su propio estilo. Deudor, según él mismo dice, de Picasso, Klee o Velázquez, sus fuertes son el manejo de la luz y el color. Sus trabajos nacen de la simbiosis entre el naturalismo y el realismo y su pasión por el arte fantástico, el surrealismo y el expresionismo.

De él hablamos hoy porque acaba de embarcarse en la apasionante pero difícil tarea de montar un museo privado. Y no es la primera vez que lleva a cabo una empresa de este calibre. Primero fue el museo situado en la casa natal de su abuelo, el Maestro Palmero, en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y luego, la sede del Museo Palmero de Barcelona, que se encuentra en una masía del siglo XV declarada monumento histórico. Y ahora llega el NEPCA a la isla de La Palma, el único de los tres que alberga obras exclusivamente del artista barcelonés.

Construido en un antiguo almacén de plátanos situado encima del Charco Azul y propiedad de su familia, el NEPCA (Nuevo Espacio Palmero Charco Azul) quiere ser una reivindicación de sus raíces canarias por parte materna y un homenaje a las leyendas y mitos de la cultura guanche.

Remover la conciencia del espectador

Por ello, el museo se inauguró el pasado mes de julio con una colección de 31 pinturas, titulada Imagina Guanches, que recrean a personalidades, mitos y leyendas del pasado aborigen de las islas. Con estas creaciones, todas de gran formato, el artista pretende "remover la conciencia del espectador en relación a lo que significó la ancestral cultura aborigen para que el visitante salga con la inquietud de indagar sobre el pasado de las Islas Canarias y sus personajes históricos".

La colección consta de bimbaches como Ossinosa o Nissa, benahoritas como Tanausú o Iruene, gomeros como Hautacuperche o Gara, canarios como Atidamana o Doramas, guanches como Tinerfe el Grande o Caixiraxi, y majos como Fayna o Ayoze que relatan historias populares como la de la Princesa Ico, la Bella Amarca, Gara y Jonay o Guayota el maligno.