A pesar de ser uno de los artistas españoles más universales y cotizados, Joan Miró (Barcelona, 1893- Palma, 1983) todavía esconde secretos. Y esos secretos son, precisamente, los que podemos descubrir en la exposición Miró mai vist (Miró nunca visto), con la que se conmemora el 25 aniversario de la apertura al público de la Fundació Pilar i Joan Miró de Mallorca.

Como la propia colección del centro, la muestra –que permanecerá abierta al público hasta el próximo 28 de enero- se centra en el último y más desconocido periodo del artista en la isla, que va desde que se instala en 1956 hasta su muerte a principios de la década de los ochenta.

Casi un centenar de obras, nunca vistas en la Fundació y algunas inéditas, además de material gráfico y documental, que han realizado un viaje de ida y vuelta. Todas fueron concebidas en el Taller Sert y Son Boter entre los años 60 y 70, pasando luego a manos de amigos, instituciones y coleccionistas. Son obras poco conocidas que nos descubren facetas poco exploradas del maestro catalán.

Ahora vuelven a la Palma desde lugares tan dispares como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, la Fundació Joan Miró de Barcelona o el Centre Pompidou de París, además de diversas colecciones privadas.

Con motivo de esta exposición La Fábrica ha editado el libro Miró. Round Trip. Un total de 176 páginas y más de 140 imágenes entre las que se incluyen dibujos, pinturas y un tapiz y en los que se conserva la esencia espiritual de Miró, quien solía decir que "más que el cuadro mismo, lo que cuenta es lo que lanza al aire, lo que esparce".

Mallorca, un refugio para el artista

Tras la Segunda Guerra Mundial, el artista se refugió en Mallorca donde su amigo Josep Lluís Sert diseñará el taller con el que siempre había soñadoLo de Miró con la isla de Palma fue un flechazo a primer vista. Tras la Segunda Guerra Mundial, el artista abandona su exilio en Francia y se refugio en Mallorca, donde su amigo Josep Lluís Sert diseñará el taller con el que siempre había soñado.

Su paisaje será una gran influencia en su obra. El vínculo con la tierra y el interés por los objetos cotidianos y por el entorno natural conforman el trasfondo de algunas de sus investigaciones técnicas y formales. Miró huye así del academicismo en la búsqueda de una obra pura no adscrita a ningún movimiento determinado.