Estos controles consisten en la comprobación del cumplimiento de los requisitos de higiene alimentaria establecidos en las normativas europeas y nacionales. Además, la totalidad de los animales sacrificados en Navarra se someten a controles sanitarios desde el productor a la mesa, incluyendo los controles realizados en los mataderos.

Este sistema de control de la seguridad alimentaria ayuda a informar y a proteger a la población de los peligros evitables relacionados con los alimentos, y gestiona la retirada de la cadena alimentaria de los alimentos que no son seguros. Para ello, las redes de alertas europeas y estatal han trasladado un total de 212 comunicaciones, tres de ellas generadas en la Comunidad foral.

Además, en 32 se ha intervenido retirando de la comercialización diferentes alimentos de un total de 345 establecimientos e industrias, ha informado el Ejecutivo foral a través de un comunicado.

A esta labor de vigilancia se suma la realizada por la Dirección General de Desarrollo Rural, Agricultura y Ganadería, que asume el control de la producción primaria y de la calidad diferenciada de los alimentos.

No obstante, el Ejecutivo foral ha remarcado que el consumidor es el principal protagonista de las prácticas correctas de higiene en la fase terminal de la cadena alimentaria y resulta de gran importancia que, en su opción de compra y en sus hábitos alimentarios, contribuya a mantener el nivel y las garantías de inocuidad alcanzados en las fases previas de la cadena alimentaria.

En este sentido, el Gobierno navarro ha recordado la importancia de leer con detenimiento la información que aparece en las etiquetas de los alimentos, la información nutricional que permite seguir una dieta sana y saludable, y seguir estrictamente las instrucciones sobre las condiciones de conservación, fechas de caducidad e instrucciones de elaboración. Las personas alérgicas deben tener en cuenta la posible presencia de alérgenos en el alimento.

CONTROLES EN MATADEROS

Actualmente hay 13 mataderos activos en Navarra. En cada uno de ellos existe un servicio permanente de inspección en los periodos de funcionamiento, con el objetivo de efectuar los controles necesarios para garantizar el cumplimiento de las normativas europeas sobre bienestar animal, el procesado higiénico de las canales (cuerpos de los animales sin tripas y demás despojos) y la aptitud para consumo de las carnes.

Durante el año 2016 el número de animales destinados a consumo humano controlados en Navarra fue el siguiente: 60.515.586 aves, 2.208.048 conejos y 17.636 canales de bovinos, 354.747 de ovino y caprino, 276.999 de porcino, 12.791 equinos y pequeñas cantidades de ciervos y toros de lidia. Aquellos animales que no eran aptos para el consumo humano se decomisaron. Así, el pasado año fueron retirados un total de 162.664 aves, 9.921 conejos, 572 canales de ovino y caprino, 337 canales de porcino, 117 canales de equino y 45 canales de bovino.

UN TOTAL DE 870 CASOS DE TOXIINFECCIONES ALIMENTARIAS

Por otro lado, entre el 1 de enero y el 2 de julio de 2017 se registraron en Navarra un total de 870 casos de enfermedades de posible transmisión alimentaria, cifras similares a las registradas en el mismo periodo de los dos años anteriores (878 en 2015 y 798 en 2016).

Asimismo, en 2016 se declararon e investigaron 17 brotes epidémicos. La salmonella es el microorganismo que causó más brotes, de tal modo que se aisló en seis de ellos; mientras que la ingestión de pescado mal conservado, con histamina, causó tres brotes. Uno fue originado por norovirus, dos por la ingesta de setas tóxicas y otro por consumo de alimentos con toxina estafilocócica. En cuatro casos no fue posible determinar el agente causal.

Según el ISPLN, en los últimos años se aprecia una tendencia a la disminución del número de afectados por brote y al aumento de los brotes domésticos, tendiendo a disminuir los que se detectan por el consumo de alimentos contaminados en locales de restauración colectiva.

Los factores que contribuyen con mayor frecuencia a los brotes alimentarios son, por este orden, la refrigeración inadecuada de los alimentos, la manipulación incorrecta, el consumo de alimentos crudos contaminados, la preparación con excesiva antelación, la insuficiente limpieza de superficies y utensilios, la contaminación cruzada y el cocinado insuficiente o inadecuado.

LAS ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN ALIMENTARIA

Las enfermedades de transmisión alimentaria, también conocidas como 'toxiinfecciones alimentarias' son las que se producen por el consumo de alimentos contaminados con agentes biológicos o sus toxinas. Estos procesos están causados por la ingestión de distintas bacterias, virus o parásitos (infecciones), o por la ingestión de toxinas producidas por las bacterias y que previamente se han formado en el alimento. Muchas de estas enfermedades se transmiten también entre personas, habitualmente por una higiene deficiente de manos y por las superficies y utensilios contaminados.

Entre las infecciones digestivas se incluyen la Salmonelosis y la Hepatitis A, y entre las intoxicaciones por ingestión de toxina, el Botulismo, la gastroenteritis por toxina estafilocóccica o por histamina en pescados y mariscos, y entre las parasitosis, la Triquinelosis o la Anisakiasis.

La gravedad y los síntomas son muy variables y dependen del germen o toxina que la causan, de su concentración en el alimento y de la edad y la situación de salud de la persona que consume el alimento. Muchas de las toxiinfecciones alimentarias son de carácter leve y cursan con uno o varios de los siguientes síntomas: dolor abdominal, malestar, febrícula y vómitos. Con frecuencia es suficiente el reposo y tomar líquidos o soluciones salinas que mantienen el organismo hidratado. Sin embargo, hay casos en los que los síntomas son de mayor gravedad y es necesario recibir asistencia sanitaria.