Hablar de alquileres hoy significa hablar de una nueva burbuja inmobiliaria, significa hablar de desahucios, expulsiones de vecinas, pisos turísticos e imposibilidad de acceso a la vivienda. Barcelona es un ejemplo, entre 2014 y 2016 los precios han subido un 19.5%, solo en el último año los precios han subido un 10%. Revertir la situación, es decir, garantizar el derecho a la vivienda, el acceso a los alquileres, pasa por una reforma de la ley estatal de arrendamientos urbanos que permita regular los precios del alquiler, como ya se ha hecho en Alemania o Francia. Una reforma que le dé estabilidad en el tiempo a la opción de vivir en alquiler, que limite los usos de las viviendas, pero también pasa porque ciudades como Barcelona amplíen el parque público, pasando del 1-2% al 15% o 25% en pocos años.

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