Cuando escuchamos noticias relacionadas con el sector de la construcción, parece que no recordamos la pérdida masiva de puestos de trabajo que ha sufrido. El sector del ladrillo se ha criminalizado y no nos damos cuenta del daño que esta situación está produciendo. La construcción ha sido y debe ser motor de cualquier sociedad desarrollada. El sector es muy consciente de su pasado. La prioridad es una construcción sostenible: infraestructuras estratégicas, rehabilitación del parque de viviendas. En estos momentos España tiene a un 5,4% de los trabajadores en el sector frente a una media de entre un 7,5% y un 10% de los países del entorno. El desarrollo de la economía y del empleo en España debe tener al sector como uno de sus motores imprescindibles. No hablemos de burbuja inmobiliaria y hablemos de empleo de calidad.

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