El velo islámico no es un símbolo de identidad cultural ni religiosa. Es una manifestación externa y meridiana del sometimiento de la mujer. La activista, abogada y periodista argelina Wassyla Tamzali –20 años trabajando por los derechos de las mujeres en la Unesco– lo viene diciendo desde hace 40 años: "Es incompatible ser feminista y llevar velo; no se puede llevar hiyab y luchar por la liberación de la mujer". En España, algunas feministas y casi toda la izquierda aún no lo han entendido:  a ver cuándo se quitan el velo.