El fantasma que desvela a los españoles no viste sábanas ni cadenas. Es más terrenal. Más arcilloso. El ladrillo, origen del desvelo, atemoriza a la ciudadanía tras causar el mayor colapso económico de España en democracia. La burbuja inmobiliaria que estalló en mil pedazos empujó al país a los seis millones de parados, a la ola de desahucios y al debate  de qué economía queríamos en el futuro. Por eso, ahora, no hay dato positivo sobre la construcción que no haga temblar las rodillas. ¿Sube el precio de la vivienda? Miedo. ¿Más hipotecas? Miedo. ¿Crecen las compraventas? Miedo. Cuatro expertos analizan para 20minutos si el temor está fundado o si el sector, simplemente, trata de salir del pozo.

ANÁLISIS: