Es una ley básica de la economía que ha hecho posible la existencia misma de la revolución industrial y del capitalismo consumista en el que vivimos; se llama Economía de Escala, y Apple ha crecido tanto y tan rápidamente que se la ha saltado.

iPhone no podrá realizar determinadas innovaciones porque no puede fabricar suficientes piezas en un año

En el mundo de la empresa convencional cuantas más unidades de un mismo producto se fabrican, menor es el coste por unidad, ya que muchos de los costes fijos (construcción de la factoría, maquinaria, gastos administrativos y de gestión) se reparten entre más ejemplares. De este modo cuantos más coches se venden, más baratos se pueden vender, lo que contribuye a que se vendan más, y el círculo del consumismo se cierra: vender mucho y barato para fabricar mucho y barato y así ganar mucho dinero. Por supuesto que cada producto tiene su número óptimo de copias producidas para maximizar el rendimiento; si se ajusta adecuadamente la capacidad y el coste de producción a la demanda, los beneficios de las empresas pueden ser espectaculares. Pero si se fabrican más ejemplares de los que se pueden vender, o si el éxito es tal que hay que fabricar más del óptimo, los costes se dispararán.

Esto último es lo que le pasa a Apple con su próximo modelo de iPhone, en una versión extrema: la empresa no puede realizar determinadas innovaciones en sus aparatos simplemente porque los fabricantes de los componentes no tienen capacidad para fabricar suficientes piezas. Como explica este artículo de MacWorld Apple, no puede introducir, pongamos, una nueva y sofisticada cámara en su futuro iPhone 8 a no ser que su fabricante tenga capacidad para hacer 200 millones de ellas en un año. El ritmo al que Apple vende sus teléfonos es tal que no sólo sus diseñadores, sino todos los fabricantes de los componentes que forman el producto tienen que tener la capacidad de fabricar cantidades astronómicas de ellos muy deprisa. Algo nada sencillo.

Vender más ejemplares de su producto no les favorece, sino que reduce sus beneficios

Apple, y sus empresas auxiliares, han entrado por tanto en una economía de desescala en la cual vender más ejemplares de su producto no les favorece, sino que reduce sus beneficios. Es una inversión neta del sistema económico que ha dado lugar al sistema actual y explica por qué los rumores indican que la empresa de la manzana podría optar esta vez por un teléfono de extrema tecnología y muy elevado precio, bien entrado en el segmento del lujo, para reducir la presión de los números. En efecto, Apple lo que todavía no se puede saltar es otra ley básica de la economía: la que dice que a mayor precio, menores ventas. Apple, que nunca ha competido precisamente tirando los precios, se está viendo empujada hacia segmentos de mercado más caros por necesidades de producción, derivadas de su exceso de éxito. Por supuesto que la empresa está en condiciones de sobrevivir a este y a muchos otros problemas, dado el ingente colchón de dinero que tiene en reserva; aunque esa misma pila de efectivo causa quebraderos de cabeza a la empresa.

En otras palabras: el futuro es un sitio extraño donde algunas de las leyes básicas de la economía se invierten, vender demasiadas copias de un producto demasiado rápido se convierte en un problema y tener demasiado dinero en efectivo es un desastre. Es sólo un ejemplo de que para triunfar las empresas van a tener que repensar cuidadosamente qué hacen, cómo lo hacen y, sobre todo, qué quieren ser de mayores. Si es que desean sobrevivir en un mercado que ya no respeta ni sus propias reglas.