Desde hace dos años, apreciando como los precios de la vivienda experimentan un aumento progresivo en todas las capitales. Hay que entender estos incrementos como una recuperación de los precios que durante años habían alcanzado unos bajos históricos. Ahora, no observamos movimientos especulativos y la formación de los precios se rige por la ley de mercado, la oferta y demanda. Por un lado, los precios de la vivienda no están inflados artificialmente, son precios  realistas de acuerdo con un mercado estable, aunque es cierto que hay necesidad de nueva construcción y más vivienda. Y por otro lado, las hipotecas se están concediendo sin sobrepasar los riesgos.  Incluso en los núcleos urbanos más atractivos actualmente observamos una demanda real, no especulativa. La compra se mantiene, es decir, quien compra conserva o mantiene la propiedad durante tiempo, ya sea como inversión o para uso; no son operaciones pensadas para revender.  Los precios suben, pero debemos diferenciar entre el incremento especulativo y el que se da por la ley oferta y demanda. Los valores suben porque hay demanda y no hay mucha oferta, sobre todo en estas grandes capitales.  Sin embargo, los temores a una nueva burbuja,  están justificados, ya que en España hay una cierta tendencia a usar el mercado inmobiliario para la especulación. Este hecho hace que este sector se desarrolle de forma irregular, que se produzca una demanda artificial, por encima de la necesidad real de producto.

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