¿Cómo pueden ganar dinero los gimnasios low cost si cobran menos de 20 euros al mes por cliente?

Uno de los factores, lógicamente, es porque se inscriben varios centenares de clientes. Pero, sobre todo, porque muchos usuarios se matriculan en enero, coincidiendo con los buenos propósitos de inicio del año, y al poco tiempo dejan de acudir por una mezcla de pereza y sensación de que tampoco pierden mucho dinero. Total, por 20 euros, dicen para justificar sus prolongadas ausencias, que acaban siendo definitivas.

Y es aquí donde los gimnasios low cost hacen caja. Dinero fresco y gasto mínimo o nulo. Porque, además, tampoco les conviene dar imagen de que los centros deportivos de bajo precio son como latas de sardinas. Para que los clientes fijos, los habituales, no se vayan a otros gimnasios por el agobio deben tener un acceso cómodo, tolerable, a los aparatos o a las clases (de pago) de zumba, yoga o body pumb. Y si a la mayoría de los clientes que están apuntados les diera por ir al gimnasio a las horas punta, eso podría parecer el camarote de los hermanos Marx.

España concentra ya unos 250 gimnasios de bajo coste, la mayoría propiedad de 8 grandes cadenas que están acaparando el sector. La competencia entre ellas es brutal. Solo una es española, Altafit, que cuenta con 40 gimnasios repartidos por todo el país. Otras dos grandes cadenas extranjeras se disputan el liderazgo de abonados en nuestro país: la holandesa Basic-Fit, que prevé llegar a 40 gimnasios aquí este año, y la alemana McFit, que podría acabar 2017 con 38 centros.

¿Hasta cuándo durará la apertura de gimnasios low cost? Los expertos apuntan a una estabilización a partir de 2018, en la línea de lo que ya ha ocurrido en el centro de Europa.

El afán por practicar deporte a precio barato ha tenido su punto álgido a raíz de la crisis económica, pero parece llegar a su tope (la nueva tendencia en Europa apunta a gimnasios especializados). Además, los low cost compiten también con la fiebre runner, una moda todavía más barata.