Hay quien lo llama el mayor error de la historia de la humanidad, pero a estas alturas es demasiado tarde para dar marcha atrás a la Revolución Neolítica: la agricultura y la ganadería son imprescindibles para nuestra supervivencia dada la cantidad de humanos que poblamos el planeta. Tantos somos que hemos tenido que llevar al límite los sistemas de cultivo que usamos desde que inventamos la agricultura. Con el crecimiento previsto en el futuro este plan no es suficiente; necesitamos mejorar nuestros sistemas agrícolas o enfrentar la posibilidad del hambre. Las técnicas de ingeniería genética, que nos permiten añadir genes de un ser vivo a otro para mejorar sus capacidades, eran hasta ahora la única respuesta: apenas quedan tierras nuevas que roturar y las técnicas convencionales ya no aumentan el de rendimiento. Aunque justo a tiempo tenemos una nueva técnica que nos puede ayudar llamada CRISPR.

El sistema CRISPR es muy eficaz para eliminar genes que ya tiene un ser vivo

El sistema CRISPR es muy eficaz para eliminar (o bloquear) genes que ya tiene un ser vivo con precisión, sin causar otros daños en el genoma. Y esta propiedad permite usarlo en tareas de mejora agrícola de muchas formas. Cuando los humanos domesticamos una planta (o animal) tenemos que pelearnos con su evolución natural, dado que lo que le interesa al ser vivo a domesticar no es lo mismo que nos interesa a nosotros. Los rasgos más atractivos para nuestro uso pueden ser contrarios al vigor natural: es por eso que raras veces los cultivos se convierten en plaga, ya que en competencia con las plantas silvestres suelen perder.

De hecho, a veces las características que nosotros deseamos están en el genoma de la planta, aunque suprimidas, y ese bloqueo puede a su vez ser eliminado usando CRISPR. En los cereales, por ejemplo, necesitamos plantas que den semillas grandes, en espigas que no las dejen irse con el viento, con tallos cortos, etc. Hasta ahora hemos seleccionado estos rasgos mediante cruzamiento selectivo; así es como Norman Borlaug consiguió las variedades de la Revolución Verde que permiten que hoy vivamos más de 7.500 millones de personas sin (excesivos) problemas. El cruzamiento selectivo identifica y usa mutaciones espontáneas; a veces estas mutaciones útiles para la agricultura son bloqueos de genes. CRISPR permitirá este tipo de modificaciones con mayor facilidad, rapidez y especificidad. Y sin material genético externo: no serán transgénicas, puesto que solo se emplearán los propios genes de la planta.

¿Quién sabe qué nuevos sabores nos esperan en las plantas que jamás hemos domesticado?

Por ejemplo, existen variedades silvestres de cereales como el arroz que son capaces de crecer en suelos muy pobres o con poca agua, pero tienen un gen salvaje que hace que sus semillas se dispersen con facilidad. El bloqueo de este gen fue fundamental para domesticar el arroz ya que las semillas no se caen y podemos cosecharlas, pero en las plantas silvestres está activo. Si pudiésemos bloquearlo con CRISPR en estas variedades naturales obtendríamos cepas de arroz cultivable en terrenos ahora baldíos, aumentando así la producción.

Pero hay posibilidades aún más interesantes que hacer lo mismo de modo más sencillo: el santo grial está en domesticar plantas nuevas. Nuestros cereales son todos plantas anuales; un tipo de hierbas que crece una vez al año y dan una sola cosecha, porque en estado silvestre solo este tipo de plantas crean semillas gruesas repletas de alimento. Si pudiésemos usar CRISPR para que plantas perennes crearan este mismo tipo de semillas, el panorama agrícola cambiaría por completo: estas plantas no necesitan tanto fertilizante ni herbicida, producirían durante todo el año y sus campos de cultivo serían mucho menos susceptibles a la erosión. Existen variedades de hierbas perennes capaces de crecer en suelos salinos, o en pantanos, cuyas semillas no podemos consumir: con esta técnica se abrirían múltiples posibilidades agrícolas, e incluso gastronómicas. Porque ¿quién sabe qué nuevos sabores nos esperan en las plantas que jamás hemos podido domesticar antes?